Reuters
MANILA.- Rebeldes sublevados que tomaron un complejo comercial en Manila pusieron fin el domingo, tras casi 19 horas, a su enfrentamiento con el gobierno sin haber disparado un solo tiro, dijo un negociador.
“Los soldados estuvieron de acuerdo en poner fin a la toma del centro comercial y en volver a las barracas’’, dijo a la prensa el coronel Danilo Lim, un miembro del equipo gubernamental de negociadores.
Antes, los soldados filipinos rebeldes atraparon brevemente a la embajadora de Australia y otros extranjeros en un complejo de apartamentos y comercios de Manila, aunque luego los dejaron en libertad.
Los soldados, que colocaron explosivos en el edificio Oakwood cerca del distrito financiero de la capital filipina pero negaron que estuvieran realizando un golpe de Estado, acusaron después al gobierno de corrupción.
Comentaristas de televisión hablaron de generales retirados que viven en buenas casas del ejército mientras que los soldados arriesgan sus vidas por 4,000 pesos (70 dólares ) mensuales.
Al principio pidieron la renuncia de la presidenta filipina, Gloria Macapagal Arroyo, pero luego desestimaron su demanda.