Maria Antonia López M. [email protected]
La situación política de Centroamérica no se podrá aislar de la finalización del TLC con Estados Unidos. Al menos dos países están próximos a realizar elecciones presidenciales nacionales, mientras los otros mantienen una posición muy pronorteamericana, otro trata de aislarse o bien pretenden sostener su propia dignidad a fin de obtener solamente las retribuciones económicas que implicará esa nueva relación comercial.
El caso de Nicaragua sigue siendo el de mayor desventaja, políticamente puede lograr beneficios, pero económicamente, las posibilidades no se han concretado, mientras tanto, los negociadores siguen esperando alguna respuesta pero sin ninguna certeza de que ésta sea positiva.
Oscar Alemán, asesor del Cosep, es de la opinión que la posición política de respaldo que el Presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, a adoptado frente a Estados Unidos, creo que es un activo político del país, y mi opinión personal es que muy difícilmente se va a repetir la situación en que haya un nivel de relación tan fuerte entre Estados Unidos y Nicaragua de manera positiva.
“Todo lo que el presidente Bolaños ha venido realizando es algo que los nicaragüenses debemos sacarle mucho provecho y sería un error si nosotros no aprovechamos esa oportunidad, debe mas bien utilizarse de manera bilateral y que Estados Unidos debe reconocer todos estos gestos para beneficiar de mejor manera a Nicaragua”, dijo Alemán.
Pero Orlando Núñez, de Cipres, considera que los negociadores están de antemano de acuerdo con la propuesta norteamericana. “Ellos no representan a Nicaragua, sino a Estados Unidos. Algunos de ellos están conscientes de que si siguen entrando leche y granos, sucedería una carnicería, pero están apostando a la clemencia de Estados Unidos, pero aquí no hay quien rechace esa posición, porque tenemos una enorme pasividad de la población”.
Pero además, reitera Núñez, otra de las vulnerabilidades que tiene Nicaragua en la región es tener un gobierno aristocrático con ministros del mismo nivel y con una sociedad desmovilizada, que además tiene gremios sin orientación específica, con una pobreza organizativa carentes de información técnica para profundizar en las discusiones de una negociación comercial.
Eso ha sido prácticamente histórico en el país, porque los grandes empresarios nunca han estado organizados, los que integraron el Cosep, eran adversarios sandinistas, y el otro grupo son los productores que no tienen capacidad organizativa y que ahora se sienten rechazados por funcionarios de gobierno que no toman en cuenta sus demandas cuando se oponen al monopolio que al parecer quiere imponer Estados Unidos, sostuvo Núñez.
“Este es el gobierno más amarrado con Estados Unidos, ni Arnoldo Alemán lo hizo, pero éste es muy subordinado, porque ellos han vivido mucho tiempo allá, no sienten Nicaragua, y por eso aceptan sin cuestionamientos las medidas del Fondo Monetario Internacional”.
Eso podría llevar a que el resto de países de la región puedan adoptar posiciones individuales para la defensa de sus productos, explicó Núñez, y para Nicaragua eso sería muy grave, porque “ellos no van a defender nuestros productos, porque no habrá apoyo al gobierno de parte de los empresarios y productores, dado que no están peleando para defendernos”.
Pero Alvaro Porta, negociador por Nicaragua, sostuvo que en el mismo Estados Unidos hay posiciones encontradas entre sus habitantes y su gobierno, “nosotros sólo defendemos los intereses de este país, tratamos de darles la mayor información y hemos puesto todos los textos a disposición de los ciudadanos, tenemos algunas limitaciones porque no tenemos capacidad para entregárselas a todo el país, y por eso pedimos que compartamos gastos”.