La inclinación por la caricatura política la practica sobre una mesa, donde se auxilia con recortes de Guillén.

Pobreza le impide realizar su sueño

Desde niño sus manos fueron privilegiadas en la pintura Lucía Vargas C.Corresponsal/[email protected] Osman Ariel Salgado Espinoza, de 17 años, es un joven bachiller que busca encontrar la oportunidad de su vida encaminándose en el arte de la pintura, aptitud que lleva en sus venas desde niño, pero se queja de que la vida no le […]

  • Desde niño sus manos fueron
    privilegiadas en la pintura

Lucía Vargas C.Corresponsal/[email protected]

Osman Ariel Salgado Espinoza, de 17 años, es un joven bachiller que busca encontrar la oportunidad de su vida encaminándose en el arte de la pintura, aptitud que lleva en sus venas desde niño, pero se queja de que la vida no le ha dado la oportunidad de seguir sus estudios por falta de recursos económicos.

Con pincel en mano lo encontramos pintando una de sus obras sobre un rústico caballete que él mismo construyó, donde pasa horas creando bodegones y rostros. Otra de sus características es la caricatura política, y en su afán por afinar esa técnica se apoya con recortes de LA PRENSA, ilustrados con las caricaturas de Manuel Guillén.

Osman habita en el barrio Los Vanegas, en un sector conocido como El Puentecito, ubicado a unos metros antes de llegar al puente que divide El Rosario y Guisquiliapa, al sur de Jinotepe.

El joven compartió que vive en casa de su abuelo, junto a su hermano Byron, de 12 años, y su madre doña Mirna Espinoza, de oficio contadora, desempleada desde hace varios años, mientras destaca que su padre nunca les ha ayudado en nada.

DESEA UNA BECA

La tenacidad del muchacho por concretar el sueño de conseguir una beca completa para estudiar en Bellas Artes y continuar en la UPOLI la carrera de Diseño Gráfico, lo empujó a buscar ayuda a través de los lectores de LA PRENSA, ya que pese a que una tía y una prima le han apoyado en lo que pueden, no ha logrado seguir.

Dijo que en Bellas Artes comenzó estudiando de lunes a viernes, pero el precio de los pasajes y la compra de materiales para los trabajos no le permiten seguir adelante. Mientras, en la UPOLI, donde comenzó el sabatino con ayuda de su tía, tampoco puede continuar por falta de dinero para la mensualidad.

Osman es un alumno que lleva promedio de 90 y se bachilleró el año pasado en el Instituto Juan José Rodríguez.

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