Los mexicanos celebran su clasificación al torneo de baloncesto de los Juegos Panamericanos. (LA PRENSA/EFE)

EL “Coubertain” de los juegos

Avery Brundage está considerado como el “padre” de los Juegos Panamericanos Elena RasaEFE Más de 2,500 atletas, pertenecientes a 22 países, se dieron cita en Buenos Aires, lucharon durante 15 días por ser los mejores en 18 deportes diferentes, muchos de ellos olímpicos. Aquel 25 de febrero de 1951, y con luz y taquígrafos, comenzó […]

  • Avery Brundage está considerado como el “padre” de los Juegos
    Panamericanos

Elena RasaEFE

Más de 2,500 atletas, pertenecientes a 22 países, se dieron cita en Buenos Aires, lucharon durante 15 días por ser los mejores en 18 deportes diferentes, muchos de ellos olímpicos. Aquel 25 de febrero de 1951, y con luz y taquígrafos, comenzó la historia de los Juegos Panamericanos que este año celebran su decimocuarta edición en la capital dominicana, Santo Domingo, del 1 al 17 de agosto.

La idea del barón Pierre de Coubertain de recuperar el espíritu de los Juegos Olímpicos a finales del Siglo XIX se hizo realidad en la Grecia de 1896. Su sucesor, el también francés Henry Baillet Latour, no sólo continuó la obra del barón, sino que acercó los juegos a los países menos desarrollados y facilitó su presencia en competiciones deportivas similares.

El proceso de recesión que produjo la Primera Guerra Mundial no impidió, sin embargo, que los Juegos Olímpicos volvieran a surgir con fuerza. Fue durante el transcurso de la VIII Olimpíada, celebrada en París en 1924, cuando la idea de crear un torneo regional multidisciplinar tomó cuerpo. Dos años después, la Ciudad de México tuvo el honor de convertirse en sede de la competición zonal más antigua del mundo, los Juegos Centroamericanos y del Caribe.

El primer paso ya se había dado, pero la realidad deportiva estaba “coja”. El que mejor se dio cuenta de ello fue Avery Brundage, un estadounidense, impávido al desaliento y férreo seguidor de la doctrina del barón de Coubertain, que se encontraba al frente del Comité Olímpico norteamericano (USOC).

Brundage no desaprovechó el respaldo institucional que se produjo en los Juegos Olímpicos celebrados en Los Ángeles en 1932 y, un año más tarde, puso en marcha una pequeña edición local en la que logró reunir a nueve países del continente. La ciudad texana de Dallas fue el escenario y el embrión de lo que hoy se conocen como los Juegos Panamericanos.

La verdadera “Carta de Naturaleza” llegó siete años después. Dieciséis países unieron sus voces y sus anhelos para plasmar en un documento el proyecto original de Brundage que, por fin, vio la “luz verde” en la ciudad de Buenos Aires. Bajo los auspicios del Primer Congreso Deportivo Panamericano, los representantes de las dieciséis naciones hermanas acordaron que el dirigente estadounidense dirigiese el timón de la nave y Brundage devolvió el favor señalando a la capital argentina como la mejor sede para acoger la primera edición de los juegos, programada para 1942.

Nuevamente un conflicto bélico, la Segunda Guerra Mundial, cercenó de lleno los intereses deportivos y hubo que esperar a 1948 para retomar la idea de una competición exclusivamente panamericana. La niebla londinense, ciudad que acogió los Juegos Olímpicos de la posguerra, fue el manto ideal para que el torneo “oficioso” que se celebró en Dallas en 1933 se convirtiera en “oficial” 18 años después. El Comité Deportivo Panamericano (CDP) ratificó a Buenos Aires como sede de los Juegos regionales y ya nada pudo impedirlo.

LOS PRIMEROS JUEGOS

Más de 2.500 atletas, pertenecientes a 22 países, se dieron cita bajo la brillante estela del Río de la Plata y lucharon durante 15 días por ser los mejores en 18 deportes diferentes, muchos de ellos olímpicos. Aquel 25 de febrero de 1951, y con luz y taquígrafos, comenzó la historia de los Juegos Panamericanos que este año celebran su decimocuarta edición en la capital dominicana, Santo Domingo, del 1 al 17 de agosto.

Durante el medio siglo largo de competiciones continentales se han ido sucediendo las ciudades que han servido de anfitrión al torneo. Tan sólo cuatro países Argentina (Buenos Aires 1951 y Mar del Plata 1995), México (Ciudad de México 1955 y 1975), Estados Unidos (Chicago 1959 e Indianápolis 1987) y Canadá (Winnipeg 1967 y 1999) han repetido en alguna ocasión como organizador.

A medida que los Juegos ampliaron sus miras y se incorporaron naciones con menores recursos económicos, el Comité Deportivo Panamericano modificó e institucionalizó su funcionamiento. En 1959, el CDP se transformó en la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), denominación que se mantiene en la actualidad y que cuenta con el absoluto respaldo del COI.

La ODEPA, con sede en México, pretende mantener vivo el ideal olímpico y propugna el fortalecimiento de los vínculos de amistad entre los países del continente.

Al frente del organismo panamericano han figurado su creador, Avery Brundage, el mexicano José de Jesús Clark Flores (en dos períodos distintos), el estadounidense Douglas F. Roby, el brasileño Mayor Sylvio Magalhaes Padilha y el venezolano José Beracasa. Este cedió el testigo, en 1975 al mexicano Mario Vázquez Raña que se ha convertido en el presidente de la ODEPA más longevo y que, en Santo Domingo, volverá a estar al frente de sus séptimos Juegos Panamericanos.

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