- Campesinas de Nicaragua, Honduras y Guatemala aprendieron a elaborar artesanías con los desechos de los bosques de pino y atractivas muñecas de trajes típicos, entre otras manualidades. Tras compartir sus experiencias coinciden en que la unidad ha sido el principal ingrediente para incursionar con sus productos en el mercado internacional
Alina Lorío L.CORRESPONSAL/ [email protected]
Lucía Chavajai, de baja estatura, con su atuendo y hablar indígena, desde el municipio de Santa María Visitación, Solola, en Guatemala, compartió recientemente sus experiencias sobre la producción y comercialización de artesanías, con mujeres campesinas de Manos Mágicas, de Nicaragua y Lazos de Amistad, de Honduras.
Es un poco difícil compartir conocimientos, dijo doña Lucía, con su expresión sencilla, e identificó la misión que les une a las mujeres artesanas: “Es triste cuando uno se queda con los conocimientos sin compartir con otros hermanos lo que sabemos, lo hago por amor”, manifestó.
La mano del indígena es productiva y sus habilidades fueron descubiertas por el Programa Centroamericano Forestal (Procafor 7), de Guatemala, financiado por el Gobierno de Finlandia desde 1997. Nunca antes doña Lucía se había dedicado a la elaboración de artesanías, pero fue aprendiendo con las capacitaciones de este organismo, recordó.
Para ella la artesanía “es el enlace del desarrollo familiar y comunal” y con ese criterio empezaron en Guatemala a elaborar estos utensilios para procurar ingresos en la familia, solventar sus necesidades, ayudar al esposo en el pago de colegiaturas de los hijos y otras cosas pequeñas.
En Guatemala el proyecto inició con 15 mujeres y actualmente lo conforman 60, organizadas en diferentes talleres: tejidos, confección y panadería, así fue que las mujeres empezaron a tener un oficio, un trabajo diario, sobre todo con el pan.
ABRIR MERCADO: PRIMER DILEMA
Actualmente muchos artesanos existen y lo que hace uno lo hace el otro, hay mucha competencia y ésta es una gran barrera entre los pequeños productores.
Las artesanas, a través del tiempo enfrentaron problemas, pero encontraron soluciones. El primer estudio del grupo de mujeres tuvo como objetivo buscar cómo abrir mercado, ese fue el primer dilema.
Doña Lucía refirió que entrevistando a extranjeros en plazas turísticas como Panajachel sobre sus preferencias les permitió elaborar nuevos proyectos para el mercado de artesanías y ubicar su producto en mejor posición.
No dudó dos veces en recomendar que los artesanos deben cambiar constantemente su producto y buscar siempre cosas nuevas y atractivas para los compradores.
“Vimos en nuestra organización que el mercado es difícil cuando el grupo se queda queriendo vender el producto en la comunidad y no logra los objetivos de generar ingresos”, añadió doña Lucía, al explicar que tuvieron que irse del país y luego buscar alianzas entre los grupos de mujeres artesanas de Guatemala, Honduras y Nicaragua.
Doña Lucía ya ha venido en dos ocasiones a las ferias de artesanías en Managua, invitada por un grupo de artesanos, y aprovechó el encuentro para invitar a sus colegas de Manos Mágicas de Dipilto.
LLAMADO AL GOBIERNO A ACERCARSE A ARTESANAS
Doña Lucía Chavajai consideró que las artesanas indígenas nicaragüenses necesitan más apoyo. “Yo digo que necesitan más apoyo porque hago una diferencia de Guatemala. Me duele un poco decirlo, pero es como si el Gobierno hubiera descuidado un poco a la comunidad… pero es una realidad”.
Tiene que ver como acercarse a las comunidades más retiradas del país, recomendó la artesana guatemalteca. “Procafor lo está haciendo, pero una leña no arde sola, es un refrán que se utiliza pero no se cumple, entonces creo que debería de verse esa realidad con el pueblo o grupos de artesanas de Nicaragua”, sugirió.
Doña Lucía agradece a Dios que los Procafor 7 y 8 han dado muchas capacitaciones en elaboración de presupuestos y el control de gastos, que les ha permitido saber cuánto gastan y cuál puede ser el valor del producto.
Citó un ejemplo concreto: Una muñeca vestida con el traje típico del país, elaborada con tela de algodón, encajes, bordados y asícula de pino, fácil de acomodar en una mochila o maleta viajera, su precio es de 24 córdobas y el precio comercial oscila entre los 30 y los 35 córdobas.
LAS VENTAJAS DE LA ALIANZA
La alianza es una realidad y las artesanas así lo prefirieron para buscar solidez en su oferta, pero además en base a un solo plan de trabajo agremiarse, asociarse como artesanas de Guatemala, Honduras y Nicaragua para tener mayor fuerza ante las autoridades, con el fin siempre de promocionar su artesanía.
El Procafor finalizó recientemente en Guatemala y muy pronto en Honduras y Guatemala, pero —según doña Lucía— la alianza también impedirá que los grupos se sientan solos, promoviendo un mayor intercambio de experiencia y fortalecidos abriendo mercado.
En ese sentido, las nicaragüenses estuvieron recientemente en Honduras capacitándose en artesanías con asícula de pino y ha dado excelente resultado en la calidad de los productos que ubican en el mercado nacional.
Reynaldo Cruz, director nacional del Proyecto 8 Procafor-Finlandia, explicó que con las artesanas se ha tratado de ver el bosque no sólo como productor de madera en rollo o aserrada, porque tiene muchos otros productos que se pueden aprovechar, tales como la asícula (hoja) para artesanías, desechos para el carbón, y madera rolliza de diámetros menores para muebles.
El ingeniero Vado Orozco, director técnico de Proyecto 8 (Nicaragua) señaló que tras haber iniciado sus actividades en 1992, el Programa Forestal Centroamericano se retira, pero el elemento de pequeña industria forestal se ve materializado en el colectivo Manos Mágicas de Dipilto, conformado por 18 mujeres.
Señaló que esperan el respaldo de la institución gubernamental encargada del turismo nacional, permitiendo a ellas promover una nueva modalidad de producción y servicio en Centroamérica.
DE ACTIVIDAD MARGINAL A UNA FUENTE DE EMPLEO
El proyecto de manejo y utilización sostenida de los bosques en Honduras encontró que el bosque de pino sólo era aprovechado por los hombres y aunque las mujeres formaban parte de algunas cooperativas, ellas siempre tuvieron que hacer actividades marginales (limpieza, recolección de leña, resina o desperdicios).
La capacitadora hondureña Marianela Aragón, técnica de Mag-For (Procafor), confirmó que las mujeres tenían poco acceso y control de los beneficios del bosque y en la búsqueda de alternativas u opciones de ingresos a las mujeres se pensó en la artesanía de pino en base a la experiencia que ya tenían las mujeres de Dipilto.
Sobre si la artesanía es consideraba una actividad marginal, la técnica hondureña dijo que “es una actividad marginal porque se trata siempre de aprovechar los desperdicios del bosque, pero ahora contribuyendo a la economía familiar de forma directa”.
¿Sobrevive una familia con este trabajo?, interrogamos, y la respuesta no fue muy halagadora: “Es un trabajo bastante duro y a veces los precios no son del todo equivalentes al trabajo que se invierte, sin embargo para no estar generando ingresos, la artesanía sirve por lo menos como fuente de empleo”, manifestó Marianela.
Gloria Flores de Martínez, de Yaramanguila, Honduras, tiene año y medio de dedicarse a la artesanía y asegura que su vida le ha cambiado desde entonces porque aporta ingresos a su hogar.
“Procafor nos encaminó y nosotros tenemos que seguir caminando solas”, reiteró. Orgullosamente informó que su producto ha abierto mercado, incluso en Italia, de donde han solicitado pedidos.
En sus productos siempre lleva impreso Grupo artesanal Lazos de Amistad, y son elaborados con asículas de pino en la comunidad de Guaymaca, Francisco Morazán, Honduras-Centroamérica… y en su etiqueta dice: “Con la compra de esta artesanía usted está contribuyendo al fortalecimiento de las mujeres rurales del país”.
Las mujeres de Manos Mágicas, que tienen su sede en la comunidad de Dipilto Viejo, municipio de Dipilto, en el Departamento de Nueva Segovia, están organizadas desde 1998, pero antes eran mano de obra temporal durante las cosechas de café y nunca imaginaron trabajar con los desechos del bosque de pino.
Alba María Borjas González, presidenta de la Cooperativa Manos Mágica, aprendió de la guatemalteca a hacer muñecas de trapo con el traje típico nicaragüense y cada una lleva su historial y un comalito elaborado de asícula de pino, y que ahora será introducida en su oferta.
“Es una forma de sobrevivir o aportar algunos ingresos para el hogar”, opinó doña Alba, quien además augura buen futuro para la artesanía, porque así como Guatemala ha tenido éxito, esperamos muy pronto tenerlo nosotros”, manifestó.
ALIANZA PARA OFERTAR
El ingeniero Vado Orozco, director técnico de Proyecto 8 (Nicaragua), destacó que el intercambio de experiencias significa consolidarlas en aspectos de mercado, comercialización, calidad, costos de producción y diversificación de productos sin someter a la competencia entre ellas, sino más bien conformar una alianza que les permita, frente al turista, ofertar una diversificación de productos.