Sólo el zinc retorcido y cenizas quedaron de la vivienda de don Elulalio Cisnado. El siniestro inició ayer a las 4:30 de la tarde en el Barrio Ticomo de esta capital. (LA PRENSA/M. ESQUIEL)

Llamas arrasan vivienda

Luis Alemán [email protected] La vivienda propiedad de don Eulalio Cisnado Bracamonte, ubicada de donde fue el Tropicana, cuatro cuadras arriba y seis al sur, en el kilómetro 8 Carretera Sur, quedó reducida a cenizas en menos de 30 minutos, tras un voraz incendio que terminó con el esfuerzo de toda una vida. “Nada se pudo […]

Luis Alemán [email protected]

La vivienda propiedad de don Eulalio Cisnado Bracamonte, ubicada de donde fue el Tropicana, cuatro cuadras arriba y seis al sur, en el kilómetro 8 Carretera Sur, quedó reducida a cenizas en menos de 30 minutos, tras un voraz incendio que terminó con el esfuerzo de toda una vida.

“Nada se pudo salvar, todo quedó en cenizas”, se lamentó Cisnado Bracamonte, cuando se presentó a lo que fue su vivienda, después que unos amigos lo fueron a traer a su trabajo en la Carretera Norte.

El subcomandante Juan Ramón Gutiérrez, de la Dirección General de Bomberos, no pudo explicar cuál fue el origen del incendio, pero según vecinos, pudo tratarse de un corto circuito en los cables de energía eléctrica.

“Ahorita estamos en el proceso de investigación de lo que pudo provocar el incendio”, afirmó el jefe bomberil, cuando ordenaba a sus hombres retirar todas las mangueras, después de sofocar las llamas.

El incendio inició a las 4:30 p.m. de ayer, según lo afirmó la joven Audelina Suárez, de 23 años. “Yo estaba en la calle cuando vi las llamas y a mi mamá que sacaba una cama”, relató la joven que con sus manos manchadas de hollín, acariciaba a su hija de un año, que había logrado sacar del pelo, en medio de las llamas.

En la vivienda siniestrada se encontraban cinco niños y la señora Griselda Suárez Téllez, de 41 años, relató Audelina Suárez, quien vio cuando su mamá se quemaba el brazo cuando intentaba rescatar algunas pertenencias.

Pero también resultó quemada Angélica Suárez, de 25 años; y afectados por el humo, los niños Milagros Sánchez Suárez, de 11; Talia del Carmen González, de dos; Francesca Sánchez Suárez, de cinco años; Carla Griselda Cisnado y Gabriel Cisnado Suárez.

Miguel Sotelo, que tiene su vivienda junto a la casa siniestrada, afirmó que no supo cómo comenzó el incendio. “Yo sólo vi las llamas y cuando salí a ayudar, ya nada se podía hacer”, afirmó Sotelo, que con ayuda de varios de sus trabajadores, sacaron lo único que se salvó, una refrigeradora.

Después de sofocado el incendio, Don Eulalio Cisnado buscaba entre las cenizas un vaso donde guardaba 5,000.00 córdobas. “Ese dinero lo había ahorrado para construir el porche de la casa, cambiar unas tablas de un cuarto y mejorar el techo”, aseguró.

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