Desde “El Yerberito” hasta “La negra tiene tumbao”, la vida artística de Celia Cruz está marcada con los éxitos. Celia Cruz es una de las figuras legendarias de la música latina. Más de 70 álbumes que han generado una cosecha interminable de discos de platino y oro, y más de un centenar de premiaciones de prestigiosas instituciones alrededor del mundo, es parte de lo que cosechara en vida la guarachera.
Celia Cruz falleció el miércoles 16 de julio dejando un legado de doce nominaciones a los Premios Grammy y lo ganó por primera vez en 1989. Recibió tres doctorados Honoris Causa de las universidades de los Estados Unidos: Yale, Florida International University y la Universidad de Miami. Además, apareció en unas 10 películas, entre las cuales The Mambo Kings and The Pérez Family, son las más recientes.
El primer premio a su talento lo ganó en 1947 en su ciudad de origen, La Habana, Cuba. A principios de los 50 se unió a la legendaria orquesta La Sonora Matancera. La dimensión de esta alianza rebasó las costas y fronteras de su isla natal y exportaron su talento al mundo.
El 15 de julio de 1960 dejó su país natal y se mudó a Estados Unidos en donde, de nuevo, siguió haciendo historia. Se le ha honrado dedicándole estrellas y tramos en algunas de las calles más visitadas del mundo. En 1987 la meca del cine, Hollywood, le dio su estrella en el Paseo de la Fama de esa ciudad. Tres años más tarde la Calle Ocho de Miami se nombró “Celia Cruz Way” y, en 1991, esa ciudad también le dio su estrella, honor que también le han conferido otros paseos dedicados a luminarias, como el de San José, Costa Rica, y el de la Plaza Galería de la Ciudad de México.
“Azúcar” (su palabra más célebre), surgió cuando fue a comer a un restaurante con unos amigos y el camarero le preguntó si quería café con azúcar. Celia le contestó: “azúuuuucar”, porque era obvio que no me podría tomar un café cubano sin azúcar. En la noche en el show contó el cuento y la gente se rió mucho. Después el público le decía “haz el cuento del azúcar”… Hasta que un día se cansó, me cansé y antes de que se lo pidieran salió gritando: “Azúcar”. Desde entonces no hizo más el cuento y salía diciendo “azúcar” en sus presentaciones.