Margarita Dávila Martínez llora desconsolada, por la pérdida de su hijo de crianza. (LA PRENSA/M. ESQUIVEL)

Tragedia en la calle

Elízabeth Romero [email protected] El llanto e impotencia envolvían la tarde de ayer a los familiares del niño Kevin Stevens Martínez Rivera, de nueve años, quien a la salida de la escuela en las Aldeas SOS, encontró la muerte, al mediodía, al ser arrollado por un vehículo. El carro placas 177-207 era conducido por un médico […]

Elízabeth Romero [email protected]

El llanto e impotencia envolvían la tarde de ayer a los familiares del niño Kevin Stevens Martínez Rivera, de nueve años, quien a la salida de la escuela en las Aldeas SOS, encontró la muerte, al mediodía, al ser arrollado por un vehículo.

El carro placas 177-207 era conducido por un médico del Hospital Militar Alejandro Dávila Bolaños, quien lo trasladó de urgencia a ese centro asistencial, con la esperanza de poder salvarle la vida, pero sus esfuerzos fueron inútiles; el pequeño Kevin falleció.

El conductor fue identificado como Omar Carrillo, con grado de mayor del Ejército, quien fue detenido en el Distrito Dos de la Policía, donde permanecerá mientras dure el proceso de investigaciones, según confirmaron las autoridades policiales.

Este 12 de agosto Kevin cumpliría 10 años, recordó su tía Margarita Dávila Martínez, quien cuidó de éste desde un año de nacido, después que falleció su madre. A diario el pequeño cruzaba la vía junto a otros cuatro parientes suyos que estudiaban en el mismo centro de estudios, bajo el cuido de una persona adulta, pero esta vez el niño cruzó solo, confiado en el semáforo peatonal.

Según testigos comentaron a sus familiares, el niño trató de ponerse a buen resguardo al quedarse en el área peatonal, pero lamentablemente el conductor del vehículo no pudo esquivarlo y0, expresó su hermanita Tania Martínez.

En medio del llanto su madre de crianza dijo desconocer lo sucedido, pues ella se encontraba en su trabajo en el Centro de Salud Sócrates Flores, cuando fue sorprendida por la fatal noticia. “Mi niño”, repetía desconsolada Dávila Martínez, mientras esperaba la llegada de los pequeños restos a su vivienda.

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