- Nuevos cuestionamientos a argumentos oficiales de Washington
EFE
WASHINGTON.- El debate político sobre los datos de inteligencia respecto a Irak se intensificó el domingo con nuevas informaciones de que la Casa Blanca, sin autorización de la CIA, acusó a Bagdad de poder lanzar un ataque en cuestión de 45 minutos.
La noticia, que aparece publicada ayer en el periódico “The Washington Post”, hace referencia a las acusaciones del presidente George W. Bush, el 26 de septiembre, sin autorización de los servicios de inteligencia de EE.UU., de que Irak podía lanzar un ataque químico o biológico en 45 minutos.
El artículo agrega que la Casa Blanca repitió las acusaciones dos veces mientras intentaba justificar una movilización militar contra Irak.
El senador republicano Chuck Hagel reconoció que las acusaciones “son otro ejemplo de una inconsistencia muy grave” de los servicios de inteligencia.
La Casa Blanca respaldó la acusación sobre esos 45 minutos, que aparentemente apareció en un expediente del Gobierno británico sobre Irak, a la vez que comenzaba a circular que el régimen de Saddam Hussein intentaba comprar uranio en Níger, Africa.
El senador demócrata John Rockefeller y Hagel coincidieron en que la renuncia o despido del director de la CIA, George W. Tenet, no resolvería los problemas de fondo de los servicios de inteligencia.
Tenet aceptó recientemente su responsabilidad sobre el uso de la información errónea sobre el presunto intento de compra de uranio y que fue incluida en el discurso sobre el Estado de la Unión que dio Bush el 28 de enero.
El asunto sobre la falsa acusación de que Irak pretendía comprar uranio en Níger para su programa nuclear se ha convertido en la principal pesadilla del Gobierno de EE.UU.
Nadie disputa que Irak, en la década de los 80, adquirió, en dos compras separadas, más de 300 toneladas de óxido de uranio de Níger, lo que le hubiese servido para la eventual producción de una potente arma química.
Pero el Gobierno de Bagdad siempre sostuvo que su programa de armas atómicas quedó desmantelado después de la primera guerra en el Golfo.