- Felipe Urrutia, músico esteliano de 85 años, deja a la cultura nicaragüense un legado invalorable de más de 60 canciones, las cuales forman parte del folclor segoviano.
Dice que nunca dejará de tocar y que, cuando muera, lo sepulten con su guitarra
Adolfo Olivas OlivasCORRESPONSAL/[email protected]
Con las serenatas de polkas y mazurcas convencía a las mujeres más hermosas de su tiempo. Sus romances le dejaron 19 hijos y una inmensa prole de nietos, bisnietos y tataranietos que sobrepasan el centenar. Muchos de ellos han seguido sus pasos y organizaron el grupo denominado: “Don Felipe y sus cachorros”.
Don Felipe Urrutia Delgadillo, nacido el cinco de febrero de 1918, en la comunidad La Tunosa, al suroeste de la ciudad de Estelí, es un legendario cantautor y recopilador de música regional, con una larga trayectoria de 72 años de vida artística.
Como todo campesino trabajó de peón en las huertas, arrancando frijoles y de tacayán llamando bueyes, lo mismo que de carretero viajando al El Sauce y Ciudad Darío y arriero de ganado de los comerciantes Federico Torres, Horacio Pereira, Máximo Vílchez, Adrián Valdivia y Claudio Valdivia.
El músico esteliano deja a la cultura nicaragüense un legado invalorable de más de 60 canciones entre “Polkas y Mazurcas”, que forman parte del folclor segoviano.
El popular recopilador, recuerda que cuando niño, sigilosamente se acercaba a los guitarristas y violinistas de la época, para aprenderse de memoria las canciones y fijarse en la ejecución de las cuerdas.
“Después silbaba las piezas y las practicaba con una guitarra prestada, ya que en ese entonces yo nunca tuve guitarra propia”, relata don Felipe Urrutia.
PRIMERAS PIEZAS
Recuerda que las primeras piezas de polkas y mazurcas las escuchó de los músicos Lorenzo Dávila, Macedonio Acuña, Claudio Benavides y Efraín Valdivia, a los que posteriormente les acompañó en las ejecuciones con guitarra, acordeón y violín de talalate.
“La memoria me ha ayudado y la música la toco, sin ponerle ni quitarle, como la tocaban antes”, narra el recopilador y compositor, cuyos padres eran don Daniel Urrutia Ferrufino, nativo de Santa Rosa del Peñón (León) y Modesta Delgadillo Talavera, originaria de La Tunosa (Estelí).
Apunta que las piezas carecen de un nombre original y que las bautizó de acuerdo a quien las cantaba o según el lugar. Por ejemplo, como “La Pedro Amador”, “La Tunoseña” (de la Tunosa), “La Regadilleña” (del Regadío) y “La Santa Cruceña” (de Santa Cruz).
Entre las piezas que más gustan a los segovianos, figuran “El grito del bolo”, “La Tunoseña”, “La Palanquita” y “La Polka de Jacinto”, pero a Don Felipe le causa emoción el vals “Placer de Amor” (de fama internacional), porque le recuerda a sus amores de juventud.
LANZA CD
Con el respaldo de “Nicarib Productions”, en marzo del 2001 lanzó su primer disco compacto que contiene 12 canciones, de un total de 24 que el grupo Don Felipe y sus cachorros grabó en 1984 en la Empresa Nicaragüense de Grabaciones Culturales (Enigrac).
El grito del bolo, es la primera canción del disco compacto y, según su recopilador, por primera vez la escuchó hace 72 años a Polo Romero que la ejecutaba en violín y que luego la tocó su sobrino Mercedes Gámez, quien la aprendió de Daniel Ramírez.
“Le puse el Grito del bolo, porque en las fiestas cuando los hombres estaban con sus tragos y escuchaban la canción, todos gritaban”, rememora el músico legendario.
La pieza La café amargo, la compuso durante el bombardeo de la ciudad de Estelí en 1978, en vista que su familia en la comunidad el Limón, se quedaron sin azúcar y el café se lo tomaban amargo.
CONDECORACIONES Y GIRAS INTERNACIONALES
Don Felipe Urrutia ha recibido condecoraciones de diferentes asociaciones culturales, así como del Instituto Nicaragüense de la Cultura (INC), Escuela Católica de Agricultura y Ganadería (ECAGE) y Alcaldía Municipal de Estelí.
Junto al grupo Don Felipe y sus cacharros, asistió en Cuba al XXI Festival de Música y a través del Movimiento de Expresión Campesina Artística y Teatral (MECATE), hizo un recorrido por Florida, New York, Massachussets, Vermont, New Haven, Burlinton y otras ciudades norteamericanas.
Para Leopoldo “Polo” Urrutia, hijo de don Felipe, uno de los mejores reconocimientos ha sido el lanzamiento de este disco compacto. Éste contendrá: El grito del bolo, Regadilleña, Placer de amor, Zapateado Norteño, Vals del Tío Layo, La café amargo, La Tunoseña, Zapateado Norteño #2, Vals Arranca cerco, La Corralita, El Meneíto y El Matorral.
«SÓLO INTERPRETO»
Portando su sombrero original de paja, refiere que él no es un músico profesional, sino intérprete del folclor nacional y regional con mucha suerte que hasta logró que le editaran un disco compacto.
Don Felipe Urrutia, vive en la comunidad El Limón, al sur de la ciudad de Estelí y a sus 85 años todavía hace llorar la guitarra. “Yo nunca, nunca, me retiraré de la música, nunca, y el día que me muera que me echen la guitarra en el cajón”, refiere.