1.- A bordo del pipante, bautizado como Torowas (Aguas del Toro), este campesino cruza sus bueyes por el Río Bocay. 2.- Don HErnaldo MartÍnez, camina dos días y medio para salir a vender sus productos en Ayapal. (LA PRENSA/G. MIRANDA)

Ayapal, en los confines del olvido

Germán Miranda [email protected] Ayapal está ubicado a 300 kilómetros al Norte de Managua, en las profundidades del Departamento de Jinotega, donde se termina la carretera y sólo es posible seguir por lodosos caminos y ríos, en lugares selváticos de la Reserva de Bosawás. Es un pueblecito de una sola calle, donde sus 480 casas están […]

Germán Miranda [email protected]

Ayapal está ubicado a 300 kilómetros al Norte de Managua, en las profundidades del Departamento de Jinotega, donde se termina la carretera y sólo es posible seguir por lodosos caminos y ríos, en lugares selváticos de la Reserva de Bosawás.

Es un pueblecito de una sola calle, donde sus 480 casas están enfiladas en ambos lados de la carretera, hasta llegar a su fin, justo donde el Río Ayapal, entrega sus aguas al Bocay, para trasladarlas hasta el Río Coco, Segovia o Wangki.

Sobre esta única calle se levantan algunos negocios y tiendas improvisadas, de comerciantes que llegan de diferentes partes del país a comprar y vender productos de todo tipo, pues por allí los campesinos que viven cercanos al río sacan la producción en botes, y a lomo de mula los que viven tierra adentro, algunos realizan jornadas agotadoras para salir a Ayapal.

Tal es el caso del señor Hernaldo Martínez, de San Martín de Daka, quien luego de dos días y medio de dura faena, logra sacar los granos básicos y algunos cerdos, cuya venta le proporcionará los ingresos necesarios para comprar las cosas que necesitan él y los suyos.

Sobre el Río Bocay, que baña el lado Este del poblado, se registra una gran actividad de personas que van de un lado a otro, las que son trasladadas por expertos conductores de botes de remo, que cruzan todo lo que les sale en su encuentro, desde una persona, hasta bueyes y caballos, si así lo requiere la necesidad.

En esos confines, y dadas las distancias que hay que recorrer, las enfermedades como la conjuntivitis y la leishmaniasis (lepra de montaña), se ensañan ferozmente en la población, que no cuenta con medicinas para combatirlas, nos confiesa Juan Pablo López Membreño, de Atención Integral del Centro de Salud de Ayapal.

Para rematar, han aparecido tres bandas de rearmados, por lo que el señor Esteban Vicente Valdivia, alcalde filial de Ayapal, San José de Bocay (amenazado de muerte), hizo un llamado al Ejército de Nicaragua “a que nos brinde seguridad en esa zona, para que los proyectos que aquí se desarrollan no sufran ninguna interrupción, pues el cuerpo policial que tenemos está compuesto por cuatro elementos, lo que es insuficiente”.

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