- Desempeñan labores importantes en los hogares y oficinas nicaragüenses, y aunque el Código del Trabajo estipula que es obligación de los empleadores inscribir a los empleados dentro de la seguridad social, constituyen un ejército de desprotegidas en tanto la mayoría no cuenta con cobertura del INSS. El número de empleadas domésticas se estima en unas 300 mil.
Roberto Pérez Solís [email protected]
Cuando doña Juana López decidió abandonar su natal Chinandega y dirigirse a la capital en busca de empleo como trabajadora doméstica, lo hizo pensando en el bienestar de sus dos hijos. Pensaba ganar un salario superior a los 600 córdobas que le ofrecían en la llamada “Ciudad de las Naranjas”.
Vestida de uniforme azul y delantal, encontramos a esta mujer de 40 años, morena, pelo liso y ojos claros, en una de las calles de residencial Los Robles. No quiere fotografías, mucho menos mencionar el nombre de sus patrones por temor a ser despedida. Su nombre lo dio a conocer “porque varias (mujeres) se llaman como yo”, indicó.
Dice que después de varias semanas de recorrer Managua encontró trabajo, pero no fue lo que ella esperaba. Setecientos córdobas mensuales, más alimentación y permiso para ir a ver a sus niños cada quince días. “Trabajo hasta en las noches, cocino, lavo y a veces plancho. Cuando me enfermo casi siempre tengo que gastar mis riales y antes cotizaba (al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social), pero ahora no”, dice mientras pide permiso para continuar su camino y al mismo tiempo dirige su mirada por todo lo ancho de la calle como asegurándose que nadie se enteró de su plática.
DOMÉSTICAS NO COTIZAN AL INSS
La situación que atraviesa doña Juana no es un caso aislado, como suelen decir las autoridades policiales cuando se les pregunta por los oficiales involucrados en el narcotráfico. Todo lo contrario, es la situación que vive más del 60 por ciento de las empleadas domésticas que laboran por todo el territorio nacional.
El artículo 145 del Código del Trabajo de la República de Nicaragua define: “Trabajadores del servicio doméstico son los que prestan servicios propios del hogar a una persona o familia en su casa de habitación y en forma habitual o continua, sin que del servicio prestado se derive directamente lucro o negocio para el empleador”.
Un reciente diagnóstico sobre las “Condiciones sociolaborales del sector doméstico” elaborado por el Movimiento María Elena Cuadra ratifica esta premisa. Para este estudio, que se realizó el año pasado y que fue publicado hace algunas semanas, se consultó a mil 700 trabajadoras domésticas de seis departamentos.
Entre los principales datos que se encuentran en el diagnóstico está que: el 98.4 por ciento de las domésticas no firmaron contrato alguno con sus patrones. Un 98.71 por ciento de estas mujeres no están afiliadas al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), por lo tanto no reciben sus correspondientes prestaciones sociales.
INDEFENSAS JURÍDICAMENTE
“Los resultados nos reflejan el estado de indefensión jurídica, porque la ley no se cumple para ellas, el porcentaje de afiliadas al Seguro Social es poco. El tema del seguro social muy poco se nota debido a que sólo un poco menos del dos por ciento de las consultadas cotiza de la manera correcta”, indica con preocupación Sandra Ramos, una de las autoras del diagnóstico.
Y es que para ella, el sector doméstico no ha sido tomado con respeto a pesar que el Código Laboral en su capítulo I, Título VIII, referido a las condiciones especiales de trabajo, el articulo 150 referente a los servicios domésticos dice que es obligación del empleador inscribir al trabajador en el régimen de seguridad social.
Mientras que la Ley del Seguro Social en su artículo 5, capítulo II dice que son sujetos de aseguramiento obligatorio las personas que se encuentran vinculadas a otra, sea ésta natural o jurídica, independientemente del tipo de relación laboral que los vincule.
“Lo que quiere reflejar este diagnóstico es llamar la atención del Estado hacia un sector que ha estado marginado y en la indefensión jurídica. Es responsabilidad de los ministerios tutelar sus derechos. Tendríamos que ver cómo hay que reivindicar a las mujeres de este sector”, dijo Ramos.
PROBLEMAS DE LEYES
Para Juana Maritza Moreira, Inspectora Departamental del Sector Servicio del Ministerio del Trabajo (Mitrab), los principales problemas que enfrentan las mujeres del sector doméstico radican paradójicamente en las mismas leyes.
Según ella, a pesar que hay leyes que hablan de la firma de contratos, de afiliación al seguro, también dejan muchas libertades al empleador para con los trabajadores.
“El mismo Código del Trabajo dice que un contrato para ese servicio (sector doméstico) se puede hacer verbal, lo que hace que pocas veces el patrón le diga a la futura empleada que la va a asegurar si ni siquiera firman un contrato de trabajo que es menos tedioso”, expresó Moreira.
“No podemos castigar al empleador porque la ley no nos faculta”, explica la inspectora departamental del Sector Doméstico del Mitrab.
Además, indica Moreira, la falta de cotización de las mujeres del sector doméstico se debe también a los bajos salarios. El diagnóstico del Movimiento María Elena Cuadra demuestra que el salario promedio ronda los 250 córdobas mensuales.
“Lo que pasa es que la misma situación del país influye, el salario que se les paga es bajo. Se negocia el salario de acuerdo a las actividades que van a realizar, pero ellas mismas dicen que no quieren cotizar porque ganarían menos”, indicó.
RECHAZA HIPÓTESIS
Esta última hipótesis formulada por Moreira, fue rechazada categóricamente por el especialista en Seguridad Social, Manuel Ruiz. Para él, en todas partes del mundo la mejor conquista es lograr un seguro social, el cual le servirá al beneficiado para amortiguar un poco los problemas que se presenten en un futuro.
“Por muy poco que gane la doméstica ésta quiere estar asegurada, ellas saben que es una inversión a corto plazo. Siempre pensamos cuándo nos vamos a morir, cuándo nos vamos a invalidar, cuándo llegamos a viejos, el seguro sirve para esas dificultades”, expresó Ruiz.
FALTA VOLUNTAD POLÍTICA
El experto en Seguridad Social cree que el principal motivo por el cual se ha dejado abandonado al sector doméstico es la falta de voluntad política de las autoridades que han pasado por el INSS a lo largo de estos años.
“Los seguros sociales utilizan las palabras gradual y progresiva, y si una institución no tiene una política definida para llevar seguridad social al último rincón del país está en crisis”, aseguró.
A juicio de Ruiz, solventar esta situación no es difícil para el INSS porque tiene delegaciones en casi todos los municipios del país para ir registrando de manera gradual la cantidad de trabajadoras existentes.
“Ya vendrá la inteligencia de cómo hacer el proceso satisfactorio. La comprobación de pago se puede hacer cada cuatro meses, o que el empleador reporte cada tres meses. Si el trabajador paga 6.25 por ciento y el empleador el 15 por ciento, se puede establecer que el primero pagará 4.25 por ciento y el segundo menos”.
Algo en lo que sí coincide Manuel Ruiz con la representante del Mitrab es que si los seguros sociales fuesen obligatorios en un ciento por ciento otro gallo cantaría, porque no hay cultura de la seguridad social, por la solidaridad humana y empresarial para “que una doméstica se vaya tranquila con una pensión de vejez y no dejarla en la indefensión”, concluyó.
Y mientras unos creen que es muy difícil que las domésticas reciban sus correspondientes prestaciones sociales y otros aseguran lo contrario, lo cierto es que doña Juana López tendrá que seguir trabajando, quien sabe por cuánto tiempo, para sacar adelante a sus vástagos.
ALTA ROTACIÓN AFECTA COBERTURA SOCIAL
A juicio del sociólogo y economista Oscar René Vargas, la situación actual que enfrentan las trabajadoras del sector doméstico es tan compleja y difícil de solucionar, principalmente por la actual crisis económica del país.
“Está ligado a la situación económica. La distribución del ingreso en sectores de la clase media se ha empobrecido. La empleada doméstica que recibe un salario regular no querrá que le quiten una parte de éste. También por lo bajo de los salarios muchas trabajan prácticamente por la comida, y tampoco estarán dispuestas a cotizar”, dijo Vargas.
Otros de los aspectos influyentes es la rotación constante del personal. “Las empleadas comienzan trabajando por un mes y se van al día siguiente. Entonces habría un problema para el empleador. No hay mucha permanencia, sino rotación, aunque lo mejor sería que todo mundo cotizara. En corto plazo no creo que mejore, a no ser que la economía crezca y permita pagar unos mejores salarios”, puntualizó.
BENEFICIOS QUE NO TIENEN
Si los empleadores cumplieran por humanismo, más que por obligación, con el Código Laboral, las empleadas del sector doméstico recibirían los siguientes siete beneficios sociales: servicio de enfermedad y maternidad; invalidez, vejez, riesgos profesionales, incapacidad parcial y total; prótesis y ortopedia, y por muerte.