Personal del Instituto de Medicina Legal carga el cadáver de un joven asaltante que murió de dos machetazos que recibió cuando despojaba de una bicicleta a un hombre no identificado. (LA PRENSA/C. CORTEZ)

Crimen y castigo

Joven muere macheteado en un hecho sangriento que parece parodia de la famosa novela de Dostoiewski Había robado una bicicleta, junto a otros dos, pero el dueño los siguió, se liaron a cuchilladas y él perdió Luis Alemán [email protected] En medio de su propia sangre y con dos machetazos en el cráneo y en el […]

  • Joven muere macheteado en un
    hecho sangriento que parece parodia de la famosa novela de Dostoiewski
  • Había robado una bicicleta, junto a otros dos, pero el dueño los siguió, se liaron a cuchilladas y él perdió

Luis Alemán [email protected]

En medio de su propia sangre y con dos machetazos en el cráneo y en el cuello, quedó el cadáver de un joven hasta ahora desconocido, que fue ultimado por una persona a quien, minutos antes, el ahora occiso había asaltado despojándolo de su bicicleta.

Los hechos se registraron a las siete de la mañana de ayer viernes, en una de las calles de Villa Fraternidad, frente a la iglesia misionera Belén.

Según testigos del hecho, el fallecido formaba parte de un grupo integrado por tres jóvenes que a esa hora asaltaron a un señor cuya identidad también desconoce la Policía y quien es propietario de la bicicleta.

Poco después, a unos 200 metros de donde ocurrió el robo, los delincuentes intentaron vender la bicicleta, pero fueron sorprendidos por su víctima quien reclamó que le regresaran lo robado.

“Esa bicicleta es mía, regrésenmela ya”, habría dicho la víctima, descrita como un señor de aproximadamente unos 48 años. Los tres delincuentes, ante la insistencia del hombre, sacaron dos cuchillos y un punzón; y comenzaron a agredir al reclamante, quien recibió lesiones en su brazo izquierdo y otras partes del cuerpo.

Aún herido, el hombre continuó reclamando su bicicleta y forcejeando con sus victimarios. Así recorrieron unos 100 metros hasta quedar frente a la iglesia misionera Belén.

En ese lugar y después de recibir varias heridas y pedradas que le lanzaron los delincuentes, el señor sacó de entre sus ropas una cutacha la que descargó contra sus atacantes.

ABANDONAN CADÁVER

Uno de los delincuentes fue lesionado en el estómago, mientras otro recibió un machetazo en el cráneo y otro en el cuello. Dos de los delincuentes, al ver a su amigo sangrando profusamente del cuello, lo cargaron en hombros y escaparon del lugar, mientras el señor hacía lo mismo, pero en sentido contrario.

“Aguantá compadre, aguantá”, gritaban desesperados los dos sujetos, tapando con sus manos, la herida que el joven tenía en el cuello y de donde salía abundante sangre.

Los delincuentes corrieron unos 100 metros adelante, en busca de un caserío ubicado al sur de Villa Fraternidad, pero por la desesperación que llevaban, los tres cayeron al suelo.

“Por unos minutos, los dos sujetos dejaron solo el cuerpo del herido y buscaron un teléfono público que hay a unos 200 metros, en una pulpería, pero al parecer no se los prestaron, fue entonces que lanzaron un cuchillo sin cacha que estaba pando y un punzón manchados de sangre y que habían usado para lesionar al supuesto dueño de la bicicleta”, relató Mario Reyes, uno de los testigos.

CORROBORAN LA MUERTE

Reyes pudo observar que los amigos del herido “lo palparon, al parecer descubrieron que ya había muerto y se jalaron”, dijo.

“Ellos forcejearon con el señor de la bicicleta, el viejo les gritaba que tenían que regresarle la bicicleta que era de él, pero ellos (los delincuentes) le dieron varias cuchilladas”, afirmó Reyes.

“Yo veo que lo traen abrasado (al herido mortalmente) y se les cae ahí frente a la pulpería. Me puse nerviosa y, al ver la sangre, me metí para adentro”, relató doña Carmen María Sandoval, dueña de la pulpería frente a donde quedó el cadáver.

ESCENA DEL CRIMEN

En el lugar quedó el cadáver del joven que vestía pantalón crema, camiseta blanca y calcetines blancos. Estaba rasurado al estilo hongo y en la espalda tenía un tatuaje.

A unos cinco metros estaba un cuchillo de cocina con cacha de madera, la hoja del arma estaba manchada de sangre, cerca de los pies del muerto, también había una gorra negra, un par de sandalias de esponja color negro.

50 metros al norte, cerca de una pulpería donde está un teléfono público, los delincuentes dejaron un cuchillo pando y un punzón, ambos estaban llenos de sangre.

SILENCIO POLICIAL

Hasta ayer por la tarde no había una versión oficial de los hechos. No fue posible obtener información, debido a que la misma ha sido restringida y según oficiales de la Dirección de Información y Análisis del Distrito Seis, sólo Relaciones Públicas de la Policía está autorizada para informar.

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