Griffey perdió su ritmo

Edgard Rodríguez C. [email protected] Ahora que vemos a Barry Bonds convertido en uno de los bateadores más grandiosos de todos los tiempos, en un jardinero consumado y en el primer jugador capaz de conectar más de 500 jonrones y robar más de 500 bases, no queda duda que se trata de lo mejor desde los […]

Edgard Rodríguez C. [email protected]

Ahora que vemos a Barry Bonds convertido en uno de los bateadores más grandiosos de todos los tiempos, en un jardinero consumado y en el primer jugador capaz de conectar más de 500 jonrones y robar más de 500 bases, no queda duda que se trata de lo mejor desde los días de Willie Mays.

Y pensar que hace tres años pensábamos distinto. Los elogios eran para Ken Griffey Jr. el espectacular patrullero de Seattle, que creció de forma tan violenta, que se le llegó a considerar una legítima amenaza para el récord de 755 jonrones establecido por Hank Aaron.

¿Griffey o Bonds? No había donde perderse. Era Griffey, quien además lo superaba en brazo, velocidad y defensa. En sus primeras 12 campañas en las Mayores, Griffey había conectado 438 jonrones. Bonds 374. Y en remolques, la ventaja de Griffey era 1270 vs. 1094.

Hasta el año 2000, Bonds había superado la barrera de los 40 jonrones cuatro veces en su carrera. Griffey siete veces, incluyendo dos sobre 50, un territorio inaccesible para Bonds, quien además cargaba la mala fama de apagarse en los grandes juegos de su equipo.

Sin embargo, precisamente en el año 2000 las cosas se movieron en direcciones opuestas para los dos más grandes jugadores de los últimos tiempos. Bonds no sólo se sacudió su inhabilidad para batear en la postemporada, sino que condujo a los Gigantes a la Serie Mundial.

Griffey en tanto, logró su sueño de ser enviado a Cincinnati, donde su papá había hecho historia con los Rojos y fue recibido como un héroe a cambio de Mike Cameron, Brett Tomko y Antonio Díaz. Disparó 40 jonrones y empujó 118 carreras, pero luego vendría lo peor.

Fue a la lista de lesionados por primera vez con los Rojos en el 2000 y luego lo haría otras ocho veces más, hasta perder 140 partidos desde aquel momento. Desde ese año, Griffey sólo batea 43 jonrones para acumular 481, mientras Bonds colecciona 198 y lleva 643.

Griffey necesita una nueva cirugía tras lastimarse el tobillo la noche del jueves ante Houston. La temporada ha terminado para él y buena parte de su brillo se ha opacado, mientras Bonds se torna mucho mejor a través de los años.

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