Vernon Forrest considera que hizo lo suficiente para vencer a Ricardo Mayorga. (LA PRENSA/Archivo)

Forrest aún sangra

Geoffrey GrayTomado “New York Times” Después de la pelea la noche del sábado 12 de julio, Vernon Forrest huyó del ring, llegó a su habitación del hotel, después cerró de golpe la puerta. No podía hablar con su familia, a los amigos y a los entrenadores. A nadie. Se sentó simplemente en el borde de […]

Geoffrey GrayTomado “New York Times”

Después de la pelea la noche del sábado 12 de julio, Vernon Forrest huyó del ring, llegó a su habitación del hotel, después cerró de golpe la puerta. No podía hablar con su familia, a los amigos y a los entrenadores. A nadie. Se sentó simplemente en el borde de la cama en silencio, enterró su cara en sus manos grandes, suaves y gritó.

“Me sentía como si alguien me hubiera sacado el corazón fuera de mi pecho”, dijo Forrest, en una entrevista telefónica desde su casa en Atlanta, en la cual justificó un silencio de tres meses que se impuso cuando comenzó su entrenamiento para la dramática revancha por el título de los pesos welters contra Ricardo Mayorga, pelea en la que Forrest perdió por decisión mayoritaria.

“Imagínese a la mujer que usted ama más que cualquier cosa en su vida”, dijo. “Y usted regresa a casa y la encuentra en la cama con otro hombre. Yo amaba el boxeo y esa derrota me rompió el corazón”, dijo.

Preparándose para la revancha, Forrest, de 32 años, entró al campo de entrenamiento con la dedicación de un fraile. Cortó comunicación con su familia. No habló con la prensa. Incluso afeitó su cabeza. “Toda mi atención estaba enfocada en esta pelea”, dijo. “Era una batalla a muerte. Hice todo tipo sacrificios”.

GRAN ERROR

En enero, contra el menospreciado Mayorga, un astuto alborotador, llevado de la despreciable pobreza de Nicaragua, el veterano Forrest incurrió en una novata equivocación. Se puso de tú a tú con un golpeador, y Mayorga, de 29 años, envió a Forrest a la lona por primera vez en su carrera en el primer round y lo noqueó en el tercero. “Eso fue algo fortuito”, dijo Forrest

Para la revancha, no se cometerían errores. Y en la noche del sábado, pocos pensaban que Forrest haría la misma cosa. Pero no está tan claro si él hizo lo suficiente para ganar. “Hizo la pelea perfecta”, dijo su entrenador Ronnie Shields.

“Este tipo consiguió el número de Vernon”, dijo el legendario entrenador Angelo Dundee. “Así es el boxeo. No importa cuán bueno usted sea. Hay siempre alguien allá afuera que puede derrotarlo”.

La manera que Forrest lo considera, es que los jueces fueron benévolos con Mayorga. “Él daba swings salvajes, pero la mayoría de ellos pasaron lejos de mí”, dijo Forrest, agregando: “Mientras que yo di una exhibición de boxeo en el cuadrilátero: Yo lo jabee, evadí los golpes y tiraba golpes más limpios”.

“No podría tener la posibilidad de ganar ese combate, no fue mejor”, dijo Forrest. “Hice todo lo justo para ganar”. El único error, dijo, consistía en no intentar noquear a Mayorga.

“Cuando usted pelea por el campeonato con el boxeador del promotor de la pelea”, dijo Forrest (35-2) refiriéndose a Don King, “usted no debe dejar las cosas en manos de los jueces”.

Pero admite que noquear a Mayorga (25-3-1) no era realmente una opción. El individuo tiene demasiada barbilla. El sábado, en más de una ocasión, Mayorga bajó sus guantes delante de Forrest, ofreciéndole un número de golpes a la cara, sin mostrar alguna mueca de dolor… “Nunca he visto a algo como eso”, dijo Forrest. “La velocidad de sus punchs nunca cambiaron desde el comienzo hasta el final”.

FUE BECADO

El sexto de ocho hermanos, Forrest tuvo una de las carreras aficionadas más acertadas en la historia del boxeo (225-16) y a través del boxeo obtuvo una beca en la universidad de su ciudad.

Pero todas las victorias de su vida, dijo, han sido ensombrecidas por un síndrome de mala suerte que está sobre los buenos individuos que acababan por último.

Él quisiera saber por qué… Nunca falta a la iglesia, por ejemplo, y trabaja con adultos mentalmente enfermos como parte de una fundación de caridad, Destiny Child, Inc. Pero cuando fue a Barcelona, España, en 1992, buscando el oro olímpico se enfermó por ingerir comida contaminada el día antes de su primer combate, y perdió.

A su favor, mantuvo su expediente implacable, casi 10 años antes de que consiguiera una oportunidad por el título, contra Shane Mosley, al que derrotó dos veces en 2002, suficiente para ganar numerosos premios y conseguir un contrato multimillonario de seis peleas con HBO.

En parte, la lucha de Forrest vino de su deseo de ser su propio promotor y encargado del negocio.

El resultado, era que luchó en tal aislamiento, con una pobre publicidad, días de pagas miserables y los combates en arenas deprimentemente vacías… “He pagado mis errores demasiado caro como para empezar de nuevo”, dijo. “No sé si pueda ser un competidor otra vez. La pasión ya no está”, agregó.

(Traducción Tania Tijerino)

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí