- Asisten a recepción oficial francesa
EFE
LA HABANA.- Destacados disidentes cubanos y miembros de la jerarquía católica acudieron la noche del lunes a la Embajada francesa, ignorando las advertencias del gobierno de la isla, que había anunciado posibles sanciones contra los opositores que acudieran a delegaciones de la Unión Europea.
La recepción, celebrada en la residencia del embajador francés, Jean Lévy, con motivo del 14 de julio, contó con la asistencia, entre otros, de Oswaldo Payá (Movimiento Cristiano Liberación); Elizardo Sánchez (Derechos Humanos); Vladimiro Rocca (Todos Unidos), y de las esposas de varios opositores condenados en juicios sumarísimos entre marzo y abril.
La jerarquía católica cubana, encabezada por el arzobispo de La Habana, el cardenal Jaime Ortega, también secundó la invitación, como lo hicieron embajadores de la Unión Europea, el jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos, James Cason, y varios diplomáticos de América Latina.
Como era previsible, ningún funcionario cubano asistió a la reunión, pese a que, según fuentes diplomáticas, estaban invitados.
El acto puede contribuir a agravar la tensión creada entre Cuba y la Unión Europea a partir del pasado 5 de junio, cuando la UE aprobó un paquete de sanciones políticas contra el gobierno de la Isla en protesta por las condenas de hasta 28 años impuestas a 75 disidentes y la ejecución de tres secuestradores.
Entre las sanciones se incluía invitar a los disidentes a las embajadas en la capital cubana con motivo de las fiestas nacionales, rebajar el nivel de las visitas a instituciones y reducir la cooperación cultural.
La Habana reaccionó anunciando que los embajadores europeos que se relacionaran con disidentes no serían invitados a actos oficiales y advirtiendo que haría caer el peso de la ley sobre los opositores que acudieran a las sedes diplomáticas de la UE.
CORAJE
Oswaldo Payá, premio Sajarov del Parlamento Europeo, señaló a EFE que no teme posibles represalias del gobierno cubano.
“No tengo temor, vengo con toda la dignidad, como un ciudadano libre”, dijo Payá, quien insistió en que el conflicto en Cuba “es entre el gobierno cubano y la sociedad cubana” y no con terceros países.
Elizardo Sánchez, por su parte, opinó que es posible una reacción del gobierno, aunque aseguró que los disidentes están dispuestos a asumir el riesgo.
También Vladimiro Roca dijo estar dispuesto a asumir las posibles consecuencias de su asistencia a las embajadas europeas, si bien subrayó que “la actuación del gobierno cubano es impredecible”.
Roca relató que a su llegada a la Embajada francesa, una ciudadana cubana que lo reconoció le increpó, tiró su invitación al suelo y se marchó indignada.