- Héctor Pérez se siente desarmado con Mayorga
Edgard Tijerino M.Enviado [email protected]
LAS VEGAS.- “¿Cómo hago para que haga caso? Tengo un peleador que no hace caso”. Las frases soltadas a prisa por Héctor Pérez, como si estuviera tratando de evitar caerse del caballo, lo dicen todo sobre lo difícil que es manejar a Ricardo Mayorga, no sólo desde la esquina durante el desarrollo de un combate, sino en la vida misma, desde cualquier butaca.
El mismo Ricardo quien después del pesaje, mientras cenábamos, me dijo con cierta humildad: “Los consejos son bienvenidos”, en referencia a ciertos aspectos económicos, se ve exageradamente despreocupados para atenderlos.
¿Qué tan útil es la esquina de un boxeador? Dos de los más inteligentes púgiles en el repaso de todos los tiempos, como lo son Muhammad Alí y Ray “Sugar” Leonard, coinciden en concederle una gran importancia a ese apoyo. Ambos, tuvieron como jefe en sus esquinas al mismo hombre, Angelo Dundee.
En México, tener a “El Cuyo” Hernández trazando la estrategia con el soporte del “Chilero” Carrillo, fue siempre una ventaja para peleadores como Olivares, Zárate y Zamora, de diferentes características.
Quizás Dundee y “El Cuyo”, se hubieran suicidado intentando ser incidentes con Mayorga, o tendrían que haber buscado otro trabajo como el peleador pinolero le recomendó a Forrest después de vencerlo por segunda vez.
-¿Qué fue lo que más le preocupó?
“A mí me preocupa todo, desde el sonido de cada campanazo”, responde Pérez después de haber concedido un par de entrevistas a medios norteamericanos.
-¿Qué es lo más difícil tratando de orientar a Ricardo?
“Esa independencia para tomar decisiones sin medir riesgos. De pronto quiere demostrar que aguanta golpes, que no le hacen daño, o frena una ofensiva para gesticular, o se olvida de todo lo que puede hacer dejándose atrapar por su temperamento”.
-En momentos así, que se producen constantemente, ¿se siente inutilizado?
“No, pero sí preocupado por lo que puede venir, por no estar claro de lo que él va a decidir. Tiene que entender que las cosas no son así”.
AGUANTA COMO UN BURRO
¿Qué tanto se asustó cuando lo vio exponerse colocando su rostro para ser agredido impunemente en el cuarto asalto?, consultamos a Héctor Pérez.
“Yo sé como es Ricardo. Aguanta como un burro, pero fue una imprudencia. Soy humano y me puse nervioso”.
¿Se propuso alguna variante cuando Forrest comenzó a establecerse en la distancia y manejando sus combinaciones de golpes rectos?
“Era asunto de moverse y contragolpear. Ricardo sabe cómo evitar que el rival piense agrediéndolo, y eso ocurrió oportunamente en los rounds 10 y 11”.
¿Qué tanto sufrió esperando el fallo?
“No, yo estaba seguro de la victoria”.
¿Aquí en Las Vegas, donde se han visto tantos asombros?
“No se puede ganar peleando hacia atrás”.
Apago la grabadora y me pregunto: ¿qué tanto se desespera un adiestrador cuando no sabe hacia dónde van sus orientaciones?, ¿cuándo comenzará Mayorga a obedecer? Él está acostumbrado a ser su propio jefe, y mientras continúe ganando, será inútil tratar de convencerlo.