Mario José [email protected]
Información especializada publicada en la Internet, refiere que durante la época colonial en Estados Unidos, apareció el crédito para compras al detalle, como una respuesta a la falta de circulante. 200 años después se introdujo el concepto de crédito.
Se cree que por el año 1914, según el portal gestiopolis.com, la Western Union emitió la primera tarjeta de crédito al consumidor, pero en particular a sus clientes preferenciales. Hasta la primera mitad del siglo, otros negocios como hoteles, tiendas por departamento y gasolineras, emitieron tarjetas de crédito para sus clientes.
Después de la Segunda Guerra Mundial, surgieron con renovado ímpetu nuevas tarjetas. Pero fue hasta 1950 cuando salió la tarjeta Diners Club, aceptada por una variedad de comercios.
En 1951 el Franklin National Bank de Long Island, Nueva York, emitió una tarjeta que fue aceptada por los comercios locales y después por unos 100 bancos.
Basados en esas pioneras, los bancos locales de Estados Unidos de Norteamérica, incursionaron en expedir sus propias tarjetas de crédito como sustitutas del cheque.
En los años de 1960 se ofrecieron nuevas modalidades de pago diferidos en los saldos a pagar, lo que ofreció ingresos adicionales y mayor rentabilidad a los bancos. Surgieron las grandes firmas de tarjetas Mastercard Internacional y Visa Internacional.
En Nicaragua, Credomatic se considera como la pionera. En 1971 convirtió al país en el primero de Centroamérica en emitir tarjetas de crédito, llegando a contabilizar, para fines de esa década, entre 25 mil y 35 mil tarjetahabientes.
En la década de 1990 con el “boom” de la banca privada, las tarjetas de créditos regresaron con vigor al mercado nacional, lo cual se ha fortalecido en los últimos años.
INTERESES BAJOS, MAYOR CONSUMO
Según datos del economista Néstor Avendaño, quien retomó de un informe sobre el estado del SFN elaborado por la Superintendencia de Bancos (SIB), al 31 de diciembre de 2002 los bancos Uno, de América Central, de la Producción, de Finanzas y de Crédito Centroamericano, tenían el 15 por ciento de sus cartera de créditos en este tipo de tarjetas.
En ese entonces, todos esos bancos sumaban 703 millones de dólares en su cartera de créditos, de los cuales 106 millones estaban colocados en tarjetas de créditos, refirió.
Avendaño consideró que “habría que considerar cierta regulación, no con el propósito de incidir en las decisiones de los banqueros, sino de evitarles problemas, mejor dicho para garantizar la recuperación del crédito”.
“No olvidemos que el mundo y Nicaragua están en una postración económica. Es a través de la demanda, en este caso del consumo, del gasto, que podría darse cierto impulso a la economía”, consideró.
Según estimaciones del ex viceministro de Finanzas, René Vallecillo, en Nicaragua existen alrededor de 200 mil tarjetahabientes. El gerente general de Credomatic, Edgard Ahlers, dijo que la cifra podría andar por 160 mil.
Vallecillo, también experto en asuntos tributarios, sugirió que se le debe “meter competencia al mercado”.
“No somos partidarios de fijar intereses por leyes, sino que hay que abrir el mercado para que vengan otros bancos y otras instituciones financieras emisoras de tarjetas de crédito, que abaraten los costos financieros para todos los usuarios”, consideró.