- Para no escuchar a Mayorga con sus descargas
Edgard Tijerino M.Enviado especial [email protected]
LAS VEGAS.- Una conferencia de prensa manejada por Don King, que se había desarrollado con esa tranquilidad que caracteriza al desierto cuando el viento descansa, se convirtió súbitamente en una polvareda cuando Vernon Forrest, después de tomar la palabra, salió apresuradamente para evitar las obvias descargas que esperaba de Ricardo Mayorga.
“Hey, no te vayas. Para y escucha”, le gritó Mayorga, sin tiempo para la traducción de Antonio González, pero Forrest no se detuvo y salió del escenario.
“No vas a durar mucho. Te voy a destrozar otra vez porque necesito hacerlo para garantizar el futuro de mi familia y mi proyección, así que prepárate. Puedes correr aquí, pero no lo harás en el ring”, dijo Mayorga.
Forrest, quien fabricó cierto suspenso llegando muy tarde y provocando un largo atraso, probablemente no escuchó nada de eso. El ahora retador, se sintió aguijoneado mientras en las pantallas de cuatro aparatos de TV, se pasaba una y otra vez, la ofensiva decisiva que desplegó Mayorga en Temecula, derribándolo estrepitosamente.
“Este es el cinturón que le quité. No me interesa, y una prueba de ello es que en mi casa, el perro juega con él. No saben lo que me costó recuperarlo para traerlo aquí, porque el perro no quería soltarlo”, gritó Mayorga.
“No, no fue mi intención subestimar ese cinturón”, me dijo Mayorga más tarde en su habitación, reflexionando sobre ese momento, pero sus frases quedaron grabadas.
Lo más fuerte que el brioso pinolero soltó, aplicando algunas modificaciones, fue: “Sé que aquí está su esposa, y después de volverlo a derrotar, me la voy a llevar a Nicaragua para que trabaje en mi casa”.
Confieso que me sentí aturdido, y mucho más de inmediato, cuando se refirió a la madre del ex campeón.
“No, no estoy arrepentido. ¿Por qué, si él dijo hace unos días que mi madre lloraría cuando me vea noqueado? Eso le va a costar muy caro”, me respondió Ricardo al salir del salón y buscar el piso 20 para volver a replegarse y colocar su agresividad debajo de la almohada.
“El es así, y antes se había sentido agredido por Forrest. Eso explica lo que dijo”, apuntó Héctor Pérez, siempre atento y listo para enfriar situaciones candentes.
Mayorga hizo dos advertencias a una concurrencia de casi 350 personas, que disfrutó de un almuerzo ofrecido por Don King antes de poner en marcha la conferencia.
“Voy a entregarle un puro a Don King antes de la pelea, y no voy a permitir que se fume un cuarto. Antes que llegue a ese punto, Forrest estará noqueado”.
Luego retó a todos los presentes: “Hay alguno de ustedes que dude de mí. Que levante la mano y diga si está dispuesto a apostar 100 mil dólares conmigo”.
Naturalmente, ninguna mano se levantó.
Mayorga cerró con su conocido “lo voy a matar, no lo reconocerán después de la pelea”. Mostró sus bíceps tensionados, los besó y dijo: “Yo soy el Campeón y él sabe que no tiene chance”.
«ESTOY EN EL PESO»
Hoy, a las 5:00 p.m. de Nicaragua, se realizará el pesaje… En el campamento de Mayorga la tranquilidad se pasea en tanga. “Estoy bien, hoy comí un cuarto de pollo con todos sus acompañantes”.
Su pesaje más reciente, antes de la Conferencia de Prensa realizada al mediodía del jueves, indicó 146 libras y media, así que no hay restricciones, dijo Héctor Pérez.
“Correrá un poco por ejercitarse la noche del jueves y el viernes se dedicará a descansar. Ya todo está hecho”, agregó el competente adiestrador.
Mayorga recibió ayer en su habitación al popular Nayo Bomba y toda su familia, estuvo firmando algunas fotografías, y se dedicó a bromear por largo rato.
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