Javier Llanes W.
Mucho se ha comentado en los medios de comunicación lo que algunos “líderes” del PLC, partido en el que milito desde mi regreso a Nicaragua en 1990, llaman la ambigüedad del licenciado Eduardo Montealegre, quien además de ser tercer vicepresidente de dicho partido es también ministro de Hacienda y Crédito Público del actual Gobierno.
Una vez que el PLC se declaró partido opositor los medios de comunicación y algunos políticos han insistido que Montealegre se defina y decida si es funcionario del partido o funcionario público, porque desempeñar ambos cargos es ambiguo.
No se debe confundir responsabilidad con ambigüedad, y no hay nada que definir; Eduardo Montealegre es liberal constitucionalista. En el ámbito social, empresarial y político no hay duda de la reputación de Eduardo, hombre capaz, serio, responsable y sin tacha, cualidades que se le reconocen no sólo en Nicaragua sino a nivel internacional. Aquéllos que quieren que Eduardo Montealegre renuncie ya a su cargo de Ministro o a la tercera vicepresidencia del partido, y que como fecha tope le dan hasta hoy, día de la Gran Convención Liberal, son irresponsables y no están pensando en Nicaragua y su pueblo.
Eduardo Montealegre debe renunciar a su cargo de Ministro y él lo sabe, pero no sin antes dejar encaminados algunos asuntos propios de la cartera que dirige para luego dedicarse de lleno a trabajar con el CEN y las bases del partido para lograr una victoria arrolladora en las próximas elecciones municipales.