José Leñero G.*
Desde hace tiempo he encontrado en diversas lecturas referencias a la importancia de las ideas del libro La Guerra, del general prusiano Carl von Clausewitz (1780-1831), pero recién he tenido a mano un análisis de algunas de sus ideas en el libro Clausewitz en Estrategia, 2001, escrito por Tiha Ghyczy, Bolko Oetinger y Christopher Bassford, consultores del conocido Boston Consulting Group.
Como lo advierten los autores, es obvio que una guerra no es lo mismo que una competencia en los mercados de hoy, pero me quedó claro que algunas ideas del ilustre militar, aunque no son aplicables a la letra, llevan la atención a determinados aspectos que los gerentes, tanto generales como de mercadeo, harían bien en meditar.
“La incertidumbre es un motor de transformación y el generador de las nuevas oportunidades de negocio”.
Esta frase me recuerda lo que me costó digerir hace veinte años una expresión del bestseller del momento En busca de la excelencia, de Peters y Waterman, 1982, que decía que los gerentes deben aprender a manejarse con la incertidumbre, porque el ambiente nunca proporciona toda la información que quisiéramos para tomar nuestras decisiones.
Hoy veo en las reflexiones que continuaré haciendo sobre el libro mencionado, cómo esa incertidumbre es inherente a todas las actividades humanas incluyendo tanto la guerra que analizaba el estratega prusiano, como la dirección de las empresas.
Clausewitz rechazaba la definición que la guerra es un “arte” o una “ciencia” porque esas palabras enfocan solamente el manejo de los aspectos materiales, dejando por fuera que cada actividad requiere aptitudes específicas de la mente y del corazón.
El genio militar (y el gerencial) es una armoniosa combinación de cualidades personales, no sólo racionales, y se puede dar en combinaciones diferentes.
Su tarea es enfrentar a un “enemigo” que también es inteligente, que está dotado de conocimientos sobre la lucha a dar, que tiene personal y recursos materiales que puede combinar en formas insospechadas, en tanto que nuestro propio personal y materiales no siempre van a responder en la forma que deseamos.
Así ¿cuál es el grado de certidumbre con que el estratega puede definir su plan de acción?
Estas reflexiones muestran crudamente cuanta razón tenían Peters y Waterman al hablar de la necesidad de manejar la incertidumbre.
En un lenguaje más científico, debemos admitir que cualquier plan estratégico tiene un fuerte componente probabilístico y que sería muy primitivo no pensar en las opciones diferentes que pueden ocurrir y no prepararse para enfrentarlas si se producen.
En este punto, al menos, es un alivio la primera frase que copié en letras inclinadas, que dice que esa incertidumbre puede ser un excelente motor de nuevas oportunidades.
Los guerreros se enfrentan continuamente a lo inesperado. Para sobrevivir, tienen que tener orientación para encontrar la luz aún en momentos de oscuridad y coraje y determinación para seguir esa luz.
Esto indica que no pueden ir a la lucha sin una adecuada preparación.
* Consultor internacional.