Salvadoreño

Reyna Cano Mara Un salvadoreño de nombre Ricardo Antonio Guzmán Martínez, se vino de El Salvador detrás de una dama nicaragüense, trabajó en las maquilas de Los Brasiles, fue un trabajador encomiable y se ganó la simpatía de sus jefes. Pero un día se fue a tomar unos traguitos con un compañero nicaragüense de Granada, […]

Reyna Cano Mara

Un salvadoreño de nombre Ricardo Antonio Guzmán Martínez, se vino de El Salvador detrás de una dama nicaragüense, trabajó en las maquilas de Los Brasiles, fue un trabajador encomiable y se ganó la simpatía de sus jefes. Pero un día se fue a tomar unos traguitos con un compañero nicaragüense de Granada, quien en la parada de buses le arrebató una cadenita a una señora y se la tiró al salvadoreño, quien muy nervioso la devolvió a la señora. Esto fue observado por un policía vestido de civil, quien se los llevó detenidos.

El hechor salió de la cárcel por medio de abogados, pero al salvadoreño lo condenaron a cuatro años de prisión, de los cuales ya cumplió año y medio. La mamá de este joven sólo ha podido enviar 30 dólares para un abogado y es tan pobre que vino a Nicaragua al raid para ver a su hijo. Sin embargo, no ha vuelto a venir por su pobreza. Yo lo visito en la cárcel de vez en cuando.

¿Podría el Ministro de Gobernación, don Eduardo Urcuyo, ayudarle a este joven salvadoreño que está en la Granja de Granada?

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