Sandy dejó sus huellas

Edgard Rodríguez [email protected] Qué clase de diferencia entre aquel Sandy Moreno de 1988 en Italia, y el que vimos por última vez con el uniforme de la Selección en el Mundial de China en el 2001. El de 1988, era un chavalo impetuoso que parecía dispuesto a atrapar todos los elevados. No importaba que no […]

Edgard Rodríguez [email protected]

Qué clase de diferencia entre aquel Sandy Moreno de 1988 en Italia, y el que vimos por última vez con el uniforme de la Selección en el Mundial de China en el 2001.

El de 1988, era un chavalo impetuoso que parecía dispuesto a atrapar todos los elevados. No importaba que no fueran por su zona. Él se esforzaba en capturarlos.

Jugaba el shortstop pero lo mismo podía hacer una gran jugada cerca del montículo, y al instante, aparecer con otra, próximo a la pared del letfield.

En aquellos días, sus piernas parecían moverse más rápido que sus pensamientos. Los coaches se sentían tentados a sujetarlo en las bases. Era más probable ponerlo out en un viraje a la inicial, que mediante un tiro a segunda en intento de robo.

Y así llegó a barrer con todos los récords existentes en bases robadas. Implantó el registro nacional de 57 estafas en 1990 y más adelante superó la barrera de los 400 “asaltos” en su carrera, cifras que han de garantizarle su perdurabilidad en el tiempo.

Ahora, el Sandy del 2001, sin llegar a perder su electricidad, fue más reposado y pensante. Lució como un jardinero maduro y un bateador capaz de descifrar cualquier tipo de envío.

Por eso, este año, cuando se anunció su regreso a la Selección, era natural el entusiasmo de Noel Areas, el timonel del plantel. Areas sabía que ahí tendría a un hombre de experiencia y con madurez necesaria para un puesto tan estratégico como es el ser primer bate.

Sin embargo, Moreno ha quedado fuera del equipo. Oficialmente no se ha informado nada, pero los técnicos de la Selección, aseguran que renunció por motivos de estudio. Sea cual fuera la causa, lo cierto es que este retiro podría marcar el adiós de Sandy con la tropa nacional.

Sandy, así como lo ven, que pareciera loco, es muy serio y responsable en sus cosas. En los próximos meses, se graduará de licenciado en Relaciones Internacionales y aunque debe seguir con el Bóer, quizá esté pensando en un trabajo de mayor estabilidad.

De ser así, al menos disfrutamos al ver a un jugador que siempre jugó al máximo de su voltaje.

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