Lic. Byron López López
La educación es ante todo el estudio del ser humano. Sin un conocimiento del niño, de su desarrollo intelectual, inteligencia, intereses, aficiones, capacidades, dotes de inclinaciones, no se puede educar.
La educación es ante todo una permanente comunicación espiritual entre el maestro y el niño, el educador debe tener conversaciones sinceras con sus alumnos, una comunicación viva, directa y cotidiana con los niños, es una fuente de ideas, de descubrimientos pedagógicos, de alegrías, tristezas y decepciones.
El educador que se preocupa por el desarrollo mental, moral, estético, emocional y físico obtiene del niño intereses espirituales, comunes y logra sacar su riqueza intelectual. La infancia es un importantísimo período de la vida humana, no simplemente la preparación para la vida futura. Es una verdadera luminosa, original e “irrepetible” etapa de la existencia. En esta edad temprana tiene lugar la formación del carácter, del pensamiento, del lenguaje, y “lo que penetre en su mente y en su corazón le dará su potencia y su grandeza en la sociedad”.
Es importante que cada niño sienta la alegría de estudiar y asistir a la escuela y que conserve en su corazón y en su memoria la belleza y la importancia de la educación.