- Ocho soldados de Estados Unidos resultaron heridos ayer al ser atacados en Bagdad y otras ciudades de Irak
- Jefes militares estadounidenses dicen que detuvieron a 44 supuestos miembros de la resistencia iraquí
EFE
BAGDAD.- Los intentos de EE.UU. de estabilizar la situación en Irak recibieron ayer un nuevo golpe tras los ataques de la resistencia, que dejaron al menos ocho soldados norteamericanos heridos en Bagdad y Ramadi, en el Oeste del país.
Estos ataques se produjeron al día siguiente de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, asegurase que los crecientes actos hostiles no impedirán a las tropas estadounidenses “cumplir con su misión en Irak”.
Según versiones de varios testigos, en el primer ataque un soldado estadounidense fue herido al ser alcanzado su vehículo militar por disparos de lanzagranadas en la calle Haifa, en pleno centro de la capital iraquí.
Al menos un transeúnte iraquí resultó muerto y otros siete heridos por la explosión, según dijeron fuentes médicas.
En otro barrio al noroeste de la capital también se registró otro ataque a primeras horas del día, que dejó a un soldado herido, pero sus compañeros respondieron al fuego, mataron al atacante e hirieron accidentalmente a un niño de seis años.
La tercera y más grave acción anti-estadounidense se registró en la ciudad de Ramadi, a unos cien kilómetros al oeste de Bagdad, donde al menos seis soldados norteamericanos resultaron heridos en una explosión que alcanzó el convoy en el que viajaban.
El mando central de EE.UU. en Irak no ha comentado aún estos ataques en Bagdad ni la explosión en Ramadi que, según algunos testigos, podría deberse a una mina colocada a la entrada de esa localidad, aunque otras fuentes aseguran que se debió también a un ataque con lanzagranadas.
Las tropas estadounidenses anunciaron, sin embargo, que continúan su operación “Sidewiander”, y que en las últimas 24 horas han detenido a, al menos, 44 supuestos miembros de la resistencia iraquí.
Los nuevos ataques se producen al día siguiente de que el presidente de EE.UU., George W. Bush, reiterara que los aproximadamente 150.000 soldados estadounidenses no se retirarán de Irak, al tiempo que manifestó que esas tropas son suficientes para hacer frente a la resistencia iraquí.
Con la postura de Bush coincidió también el ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, quien aseguró el miércoles durante una visita a Basora (sur de Irak) que Londres no retirará a sus fuerzas del país árabe.
Las afirmaciones de Bush y Straw se produjeron después de que en las últimas semanas aumentaran considerablemente las acciones hostiles en Irak contra las fuerzas de la coalición ocupante.
Desde el 1 de mayo, fecha en la que la coalición anunció el fin de la guerra en Irak, han muerto unos 24 soldados estadounidenses y seis británicos.
La mayoría de los ataques, que ya se registran casi a diario y en los que se utilizan sobre todo lanzagranadas, se llevan a cabo en el centro del país, especialmente en Ramadi, Balad y Faluja, ciudades que forman un triángulo situado al noroeste de Bagdad y donde la coalición ocupante ha intensificado su presencia militar.
Las tropas anglo-estadounidenses también han aumentado sus operaciones de búsqueda de armas y milicianos armados, que son, según EE.UU. y el Reino Unido, grupos leales al derrocado régimen de Saddam Hussein.
DEMOCRATAS CRITICAN
El congresista demócrata de Estados Unidos Richard Gephardt acusó al presidente George W. Bush de emplear “una fingida retórica de valentón”, al amenazar el miércoles a quienes ataquen a sus tropas en Irak. Fuentes de la Casa Blanca indicaron que Bush sólo pretendía dejar clara su disposición firme de que los ataques y emboscadas no lograrán forzar la salida de las tropas estadounidenses.
$25 MILLONES POR HUSSEIN
La Administración Provisional en Irak, dirigida por el estadounidense Paul Bremer, ha ofrecido una recompensa de 25 millones de dólares para quien provea información que ayude a la captura del depuesto presidente Saddam Hussein o que confirme su muerte.
Según fuentes de la Administración Provisional, también se ofrecen sendas recompensas de 15 millones de dólares a quien suministre información sobre el paradero de los dos hijos de Saddam, Uday y Qusay.
Paul Bremer dijo en una declaración pública que “a cualquiera que tenga tal información, le animamos a que venga de inmediato y la entregue a cualquier oficial de la coalición (ocupante), civil o militar”.
Añadió que tanto Saddam como sus hijos están “entre los seres más malvados que el mundo ha conocido (…) Pueden estar vivos o no, pero hay que reconocer que, hasta que no tengamos una certeza, sus nombres seguirán arrojando una sombra de miedo sobre este país”.
Estados Unidos lanzó al menos dos ataques durante y después de la guerra contra dos lugares donde se suponía que se encontraba Saddam Hussein, pero no se ha encontrado rastro de él ni de sus allegados.