Su sencilla estructura oculta toda la historia que lo respalda. La construcción de La Gran Francia se remonta a los primeros años de existencia de la colonial Granada. Entre sus numerosas anécdotas se cuenta que el mismo filibustero William Walker se alojó en sus habitaciones cuando ésta era utilizada como casa de hospedaje allá por el Siglo XIX.
Los años siguieron su curso, pero no rindieron a La Gran Francia, que luego de una meticulosa reparación y reconstrucción, abrió sus puertas oficialmente, mezclando la característica hospitalidad nicaragüense con las comodidades de un hotel de lujo, para convertirse en un sitio con calidad de clase mundial.
Lo importante de La Gran Francia, es que es una inversión completamente nicaragüense. Un grupo de empresarios juntaron sus esperanzas y fe en Nicaragua pues confían en el futuro turístico del país. <br