Mario Alfaro Alvarado
¿A quién hay que recurrir para demandar (o tal vez implorar, como agrada a algunos ministriles del Gobierno), para que restituyan en Granada el servicio de facsímil, un medio de comunicación que muchos ciudadanos necesitan para atender sus negocios.
Los servicios públicos que no se mejoran, se desmejoran. La oficina de correos de Granada ha quedado limitada a recibir y enviar cartas y paquetes. Es lo que allí se hacía hace un siglo. Al menos antes había servicio de telégrafo. La misma oficina de correos está sin teléfono. ¿Es acaso tan difícil, costoso o algo quizás imposible conectar el teléfono de la oficina y reinstalar el servicio de fax?
La despreocupación para atender un servicio público afecta a toda la colectividad; la gente siente que se le trata con desafecto. Es incongruente que se promocione a Granada como ciudad turística de Nicaragua, donde hay muchas cosas que ver y admirar, y no hay servicio de facsímil. ¿Habrá que agregar este dato a los folletos de promoción turística, como un atractivo más de la ciudad?