¿Irán, el próximo blanco?

Washington eleva el tono de voz, advierte a Irán de que no permitirá que fabrique armas atómicas y que abra su programa nuclear a las inspecciones internacionales. Además, le imputa el patrocinio del terrorismo a nivel mundial Alberto L. Alemán [email protected] Una vez derrocado el régimen de Saddan Hussein, los cañones de la administración del […]

  • Washington eleva el tono de voz, advierte a Irán de que no permitirá que fabrique armas atómicas y que abra su programa nuclear a las inspecciones internacionales. Además, le imputa el patrocinio del terrorismo a nivel mundial

Alberto L. Alemán [email protected]

Una vez derrocado el régimen de Saddan Hussein, los cañones de la administración del presidente George W. Bush, apuntan al vecino de Irak y también integrante de lo que el mandatario llama el “eje del mal”.

Aunque las supuestas armas de destrucción masiva (ADM) que, según afirmaron Estados Unidos y Gran Bretaña, ocultaba el sangriento tirano de Bagdad no aparecen —a pesar de su intensa búsqueda—, y aunque tampoco se probó hasta hoy de manera fehaciente los vínculos de Hussein con la red terrorista Al Qaeda, la ofensiva diplomática contra Irán está construida alrededor de argumentos parecidos.

EL TEMA NUCLEAR

En primer lugar, Washington acusa a Teherán de desarrollar un programa de armas nucleares.

Para despejar dudas, tanto EE.UU. como la Unión Europea —deseosa de reparar la dañada relación trasatlántica y evitar una nueva división como ante la guerra en Irak— exigen al gobierno iraní aceptar inspecciones del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).

Estas inspecciones, alega Occidente, deben demostrar que el régimen no pretende desarrollar armas atómicas con la continuación de los trabajos de construcción de reactores nucleares.

“La comunidad internacional debe unirse para dejar muy claro a Irán que no toleraremos la construcción de un arma nuclear”, dijo tajantemente Bush.

Con mucha probabilidad, contaría con el respaldo de la mayor parte de la opinión pública.

Los estadounidenses apoyarían una acción militar contra Irán para impedir que ese país desarrolle armas nucleares, de acuerdo a un sondeo divulgado la semana pasada. La encuesta encargada por el diario The Washington Post y la cadena de televisión ABC, reveló que el 56 por ciento de los entrevistados respaldó el uso de la fuerza militar estadounidense para impedir que Irán tenga armas nucleares, aunque el 38 por ciento se opondría.

El OIEA dio una reprimenda hace diez días a Teherán por el incumplimiento de las normas establecidas para evitar el uso de recursos nucleares civiles en la fabricación de armas atómicas, de acuerdo a reportes de la agencia de prensa Reuters.

La junta de gobernadores del organismo, reunida en Viena, pidió a Irán “seguir siendo transparente’’ y aceptar sin demora ni condiciones inspecciones más agresivas y anunciadas con poca anticipación, para disipar sospechas de que ese país está utilizando su programa de energía nuclear para desarrollar en secreto armas atómicas.

El informe del OIEA dijo que Irán había comprado 1.8 toneladas de uranio en 1991 y que había comenzado a construir plantas de enriquecimiento de uranio sin informar al organismo, aunque señaló también que Teherán ahora estaba dando pasos para corregir la situación.

Teherán niega enfáticamente de que su programa nuclear tenga fines militares y rechaza su suspensión.

Rusia, que tiene un jugoso contrato de negocios y que provee la tecnología del reactor de la planta nuclear de Bushehr, en el sur del país islámico, ha reiterado que no cesará su cooperación.

El Presidente ruso, Vladimir Putin, reiteró su compromiso de completar la planta eléctrica —una inversión de unos 800 millones de dólares— y comunicó que había recibido garantías de su homólogo iraní, Mohamed Jatamí, de que Irán no busca obtener armas nucleares.

No obstante, Rusia está a favor de controles internacionales sobre las actividades iraníes.

“Cooperamos con Irán, nuestro vecino, y cooperaremos en el futuro con él”, dijo Putin en la reciente cumbre del club de los más ricos, el G8, en Francia. Agregó que la cooperación nuclear rusa con cualquier país contemplará que los programas “sean abiertos y puestos bajo el control del OIEA”.

EL TERRORISMO, AL QAEDA Y LAS ADM

El segundo grave cargo son los vínculos supuestos y reales de Teherán con grupos terroristas como Al Qaeda, Jizbolá (en Líbano), Yihad Islámica y Hamas (palestinos), el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (separatistas en Turquía), y otros en el Golfo Pérsico, África y Asia Central.

El Departamento de Estado norteamericano llama a Irán “el país más activo en el patrocinio del terrorismo”. Le acusa de suministrar fondos y armas, entrenar y refugiar a grupos terroristas del Medio Oriente y otras partes.

A principios de los años 90, según informes de inteligencia de la CIA, Ossama Bin Laden habría propuesto una cooperación a la inteligencia iraní contra intereses norteamericanos, según el sitio web del Council on Foreign Relations (CFR), www.cfr.org, un centro de estudios internacionales con sede en EE.UU. que publica la prestigiosa revista Foreign Affairs.

Además, agentes operativos de Al Qaeda se habrían refugiado en el este de Irán tras el 11 de septiembre de 2001 y la caída del Talibán en Afganistán. Hace un año, Arabia Saudita informó que Irán le había entregado a 12 sauditas miembros de la red terrorista.

El viernes pasado, informaciones de prensa daba cuenta de la captura del segundo jefe de la Al Qaeda y mano derecha de Bin Laden, el egipcio Ayman Zawahri. Sin embargo, Teherán negó posteriormente esta versión.

La CIA asegura que Irán posee armas químicas y biológicas, desarrolladas a partir de la adquisición de tecnología de uso dual, es decir, que puede ser empleada ya sea con fines militares o con fines civiles.

Las fuerzas armadas iraníes disponen de cientos de misiles Scud, de origen soviético, y otros tipos de cohetes de corto alcance. El país produce el misil Shahab-3, con un alcance de 1,300 km (alcance medio), capaz de golpear objetivos en Israel o Arabia Saudita, de acuerdo al CFR. Los cohetes han sido obtenidos gracias a la cooperación del otro integrante del eje del mal, Corea del Norte, así como de Rusia y China.

La terrible pesadilla de EE.UU. es el gran peligro de que estas armas y la tecnología balística pasen a manos de terroristas.

JIZBOLÁ, NIÑO MIMADO

Los servicios secretos occidentales consideran que Irán y Siria son los principales padrinos del grupo terrorista Jezbolá (Partido de Dios), una agrupación de chiítas radicales en Líbano, que se ha convertido en una fuerza importante en ese país.

Ambos estados proporcionan armas, dinero, entrenamiento.

Este grupo es profundamente antiestadounidense, sueña con destruir Israel y quiere crear un Estado islámico de tipo iraní en suelo libanés. Por su enconada resistencia, logró el retiro de Israel de la franja de protección que el Ejército de este país mantenía al sur del Líbano.

Jezbolá es al autor del famoso atentado contra las barracas de los marines estadounidenses en Beirut, la capital libanesa, en 1983; 200 marines perecieron.

Irán, según el CFR, está ligado a los siguientes actos terroristas:

La toma de la embajada estadounidense en Teherán en noviembre de 1979 (la famosa “crisis de los rehenes”). 52 rehenes fueron mantenidos cautivos por 444 días.

El secuestro y asesinato del coronel de marines William Higgins en 1988, un observador en Líbano.

Los atentados contra la embajada israelí en Argentina en 1992 y contra un centro comunitario judío en 1994, en Buenos Aires. Ambos hechos contaron con el conocimiento previo de Teherán.

La Fatwa o edicto del Ayatolá Rujolá Jomeini para matar al escritor británico Salman Rushdie en 1989.

El atentado dinamitero contra un complejo militar estadounidense en Arabia Saudita, Khobar Towers, en 1996, en el cual murieron 19 soldados.

INJERENCIA EN IRAK

Un tercer argumento se ha sumado a las acusaciones principales: El señalamiento de que Irán pretende influir políticamente en el vecino Irak a través de los líderes de la comunidad chiíta, la mayoría religiosa en ambos países.

El administrador estadounidense Paul Bremer, señala que con apoyo material y político a la mayoritaria comunidad religiosa chiíta, los líderes iraníes pretenden ejercer influencia en el país vecino y llenar el hueco de poder creado por la caída del régimen de Saddam Hussein.

EL PAÍS EN BREVE

Nombre antiguo: Persia.

Gobierno: República

Islámica.

Area: 1 millón 648 mil km cuadrados.

Vecinos: Afganistán, Armenia, Azerbaiyán, Irak, Pakistán, Turquía, Turkmenistán.

Población: 66 millones 622 mil 704 habitantes (2002).

Grupos étnicos: Persas, 51%; Azeros, 24%; Gilakis y Mazandaranis, 8%; Kurdos, 7%; Lur, 2%; Baloch, 2%; turkmenos, 2%; otros, 1%.

Lenguas: Farsi (persa) o sus dialectos; turco y sus dialectos; kurdo, luri, balochi, árabe, otros.

PIB: US$456 mil millones (2002).

Crecimiento: 5% en 2002.

PIB per cápita: US$7,000.

Principal rubro exportador: petróleo (85%) del total.

Recursos: petróleo, gas natural, carbón, cromio, cobre, hierro y otros minerales.

(Fuente: CIA World Fact Book).

EL GRAN SATÁN VS. LOS MULÁS

La enemistad entre Irán y Estados Unidos es de vieja data. Se remonta a 1979, cuando una revuelta popular provoca la caída del autocrático régimen del Sha, aliado clave de Washington en la estratégica región del Golfo Pérsico y de Oriente Medio, donde están las más grandes reservas mundiales de petróleo. La consecuencia más importante de este acontecimiento fue el nacimiento de la República Islámica, para la cual Estados Unidos es el ‘Gran Satán’, centro de mal y pecado en el mundo. Irán es gobernado por los mulás o clérigos, una conservadora teocracia que impuso la ley islámica o ‘sharia’ como fuente de derecho.

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