- La certificación de bosques empezará en la RAAN, donde los bosques se comparten créditos con la pobreza
Giselle Alemán Ayala [email protected]
ROSITA, RAAS.- La Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) se caracteriza por contener elevados índices de pobreza, con índices de desempleo superiores al 80 por ciento, según las estimaciones locales. En Rosita, municipio ubicado a 123 kilómetros de la cabecera regional, Bilwi, la situación no varía mucho y su incipiente economía subsiste mayoritariamente de la extracción de madera.
Pero esa extracción de madera en los últimos años se ha realizado sin normas y con poco control, lo que se ha convertido en una amenaza de la foresta, lo que ha motivado el inicio de acciones para el uso racional mediante certificaciones que garanticen el aprovechamiento del bosque.
Steve Gretzinger, Director Forestal para América Central del Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), explicó que se debe manejar la masa forestal sobre largo plazo y para que esto sea sostenible se debe tomar en cuenta no sólo los aspectos ambientales, sino también los sociales y económicos.
“Se debe hacer un plan de manejo forestal para disminuir el impacto, pero a la vez se debe de garantizar un buen sueldo a los trabajadores, seguro laboral y por último el buen manejo debe ser rentable, porque si la empresa no es rentable sobre largo plazo, no importa si está protegiendo el bosque, la extracción certificada cesará. La estrategia principal es utilizar el mercado como estímulo para extraer la madera a través de un buen manejo forestal”, dijo Gretzinger.
Dijo que han venido trabajando con varias organizaciones de la RAAS en un plan de manejo sostenible que puede resolver los diferentes problemas planteados por la población, que anteriormente era explotada por las empresas madereras, quienes compraban el insumo muy por debajo de su valor.
Ahora, la empresa maderera Prada S.A., ubicada en el municipio de Rosita, pretende minimizar los daños provocados por el uso irracional de los bosques y para Gretzinger, una de las mayores cualidades de esta empresa, es que consume 21 tipos de especies forestales, de las cuales las más consumidas son el ceibo y el cedro macho.
“Otras compañías madereras se interesan únicamente por maderas preciosas como la caoba. Especie que prácticamente está extinta de los bosques tropicales de Nicaragua y Centroamérica, por este motivo la caoba es ahora conocida como cocaína verde, ya que su comercialización y extracción atenta en muchos casos con las leyes nacionales”.
LA CERTIFICACIÓN
En el proceso de certificación, una de las condicionantes es la creación de Planes Operativos Anuales (POA), diseñados para determinar la ubicación, método y cantidad de árboles que serán extraídos del bosque para ser procesados.
“Para el año 2004, Prada tiene estipulado extraer del bosque un poco más de 300 árboles, de los cuales pagarán seis dólares por árbol durante cinco años, que es el contrato estipulado”, señaló Gretzinger.
Gretzinger, quien está trabajando en el proceso de certificación, reconoció que el precio pagado por la empresa Prada era aún bajo, “por ello estamos capacitando a los pobladores para que éstos sean capaces de hacer sus propios planes de manejo, monitoreo forestal, tumbas y transporte de los árboles hasta la fábrica en tucas (tronco del árbol) las cuales en lugar de seis dólares se venden en 53 dólares”.
LOS BENEFICIOS
¿Qué diferencia a un bosque de alta conservación de otros?, pues hace un par de años la empresa productora de muebles más grande del mundo IKEA y la compañía Home Depot, manifestaron su preocupación por la actitud de sus clientes que querían asegurarse de que sus compras no contribuyesen a la deforestación, pregunta a la cual no podían responder con certeza.
Esta posición ya se ha convertido en una condición compartida por la industria maderera, quienes, incluso han llegado a pagar un mejor precio por la madera certificada.
“En respuesta a esta realidad, el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF en inglés) busca activamente unir el uso y manejo sostenible de recursos con el mercado. Para ello se ha apoyado la apertura y consolidación de una Red de Comercio Forestal en Mesoamérica, y la Promoción del Consumo de Madera Certificada”, destacó Steve Gretzinger, Director Forestal para América Central del Fondo.
El especialista destacó la urgencia de intensificar el proceso de certificación de bosques en Nicaragua, ello para poder ser competitivos a nivel local, pero más importante aún a nivel internacional.
Ejemplo de ello es que la demanda de madera certificada en el ámbito regional es poca. Sin embargo, WWF ha tenido éxito en concretizar la venta de madera de pino (con un precio mayor que el del mercado) proveniente de cooperativas nicaragüenses que están tramitando la certificación de pino con el FSC. La venta se hizo a proyectos financieros de la Unión Europea.
EN PAÑALES
Hasta el año 2002 se habían certificado 494 mil hectáreas de bosque en todo Centroamérica, de las cuales 95 mil 800 estaban en Belice y más de 300 mil en hectáreas en Guatemala, mientras tanto Nicaragua está haciendo fila a la espera del visto bueno de la certificación de las primeras ocho mil 950 hectáreas de bosque certificado.