Adolfo Matamoros es recibido por Juan Oviedo, Freddy Chévez, Oscar Torres y Justo Rivas, en la victoria del sábado de Nicaragua sobre Guatemala, después del doloroso revés del viernes. (LA PRENSA/Cortesía Siglo XXI)

Lo más sorprendente

Edgard Tijerino M. [email protected] ¿Quién ha dicho que la fe es incompatible con las dudas?, pregunta Vargas Llosa en su libro La Historia de Mayta, y nosotros podríamos agregar: sobre todo en béisbol, el deporte de resultados más sorprendentes. Todos tenían fe en los todopoderosos Atléticos en 1988, pero la Serie Mundial la ganaron los […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

¿Quién ha dicho que la fe es incompatible con las dudas?, pregunta Vargas Llosa en su libro La Historia de Mayta, y nosotros podríamos agregar: sobre todo en béisbol, el deporte de resultados más sorprendentes.

Todos tenían fe en los todopoderosos Atléticos en 1988, pero la Serie Mundial la ganaron los inadvertidos Dodgers, con un line-up sangrando.

En 1950, mientras se levantaba el telón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Guatemala, una Selección Nacional dirigida por Ponciano Lombillo, cayó 2 por 1 ante Costa Rica.

¿Se imaginan eso?… Con Green, con el viejo Cayasso, con el Conejo, con Cachiro, con Fito García viniendo de ser considerado Novato del Año, con Bradford, ¿quién podía sospecharlo?, pero ocurrió.

Las Selecciones Nacionales, a lo largo de la historia, se han caracterizado por su inseguridad… ¡Qué difícil fue vencer a los salvadoreños 2-0 en el Mundial de 1972!… ¿Lo recuerdan?

Y antes de zarpar hacia Tampa para el Mundial de 1974, que casi lo ganamos, una Selección adiestrada por Tony Castaño perdió ante Costa Rica un partido que dominaba 7-0 hasta el séptimo inning.

Un relato macabro… Estar adelante 7-0 contra un equipo como el tico y terminar perdiendo 9-8, fue catastrófico. Castaño quería que la tierra se lo tragara, y sólo tuvo aliento para su frase sagrada: Mala leche, me dijo en el parque Escarré.

El viernes se perdió 9-2 con Guatemala y la fanaticada de nuestro béisbol, drásticamente recortada en interés y por supuesto en preocupaciones en los últimos años, escuchó sonar las alarmas.

Bueno, podríamos decir, si Nicaragua ha derrotado tres veces a Guatemala en fútbol en Juegos Centroamericanos, ¿por qué dramatizar por un resultado en juego de preparación?

Guatemala que nos peleó bravamente en 1977 perdiendo 3-2, nos ganó oficialmente con un pitcheo del joven Estuardo Mira en los Juegos de 1994, pero el equipo nica reaccionó para proyectarse hasta la conquista de la medalla de oro… Por cierto, se tuvo tiempo de ajustar cuentas con Mira y eso fue levemente reconfortante.

En 1986, Noel Areas no pudo dormir durante una semana después que Costa Rica nos derrotó 13 por 8. Aquel pitcheo pinolero parecía enlatado en medio del estrepitoso derrumbe.

Pero lo más sorprendente, sin la menor duda, fue la doble victoria salvadoreña en los Juegos que se efectuaron en Tegucigalpa en 1990… Perder un juego, pasa, pero dos seguidos, y con el mismo victimario, un Cirilo Herrington rumbo al bastón, resultaba insólito.

Yo ni siquiera fui al primer juego por considerarlo intrascendente, en tanto Carlos Reyes y Enrique Armas tomaban la narración. No podía creerlo, y quedé atrapado por la explosión de los cronistas salvadoreños entrando en valoraciones precipitadas sobre el futuro de su béisbol.

A pesar de esas dos derrotas seguidas en un torneo oficial, les advertí a algunos colegas de ese país, que no lo tomaran tan en serio, que el tiempo, implacable e inflexible en su objetividad, volvería a colocar las cosas en su lugar.

Era un vaticinio fácil, como que después de un vendaval agobiante, volverá a salir el sol, pero ellos estaban emborrachados por el doble triunfo y llegaron a sentirse en las Grandes Ligas… El sólo hecho que su figura cumbre había sido un Cirilo lejos de sus mejores días, facilitaba una buena lectura de lo imprevisible, pero la excitación muchas veces te ciega, y eso ocurrió con ellos.

Hoy, para los salvadoreños, esa proeza frente a Nicaragua, es sólo un grato recuerdo, como para nosotros la victoria sobre Estudiantes de La Plata en fútbol.

NO SERÁ LA ÚLTIMA

Naturalmente, esta última derrota del viernes 9-2 ante Guatemala, no será la última que sufriremos en el circuito, pero cada vez que ocurra, será algo inesperado.

Y es que el béisbol ha sido, es y seguirá siendo, el menos previsible de todos los deportes, pero aún sin recursos económicos y envuelto en conflictos, continuaremos dominando Centroamérica.  

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