Eduardo Cardenal
Nicaragua es muy pobre para poseer el armamento que tenemos. No hay razón alguna para que el Ejército (sandinista) de Nicaragua tenga proyectiles tierra-aire SAM-7, que pueden caer en manos de guerrilleros marxistas y usarlos para atacar aviones militares y de pasajeros de países que no profesan la doctrina marxista leninista.
Algunos altos oficiales del Ejercito de Nicaragua fueron entrenados por Al-Fata, Qadafy o Fidel Castro, enemigos acérrimos de los Estados Unidos de América. Esos peligrosísimos misiles podrían caer en manos de organizaciones que no le tienen respeto a la vida humana, como pasó con el famoso embarque a Panamá de los AK-47, o de organizaciones guerrilleras árabes como ocurrió con el atentado contra el avión israelí lleno de turistas que estaba despegando de un lugar de África.
Países pobres no deben tener semejantes ejércitos y armamentos como los que tienen Nicaragua y el resto de los países centroamericanos. El dinero gastado en armas y personal de un ejército se puede usar para mejorar la vida de la gente pobre.