Strom Thurmond tenía cien años y es el Senador que más tiempo ha estado en el Congreso en toda la historia de EE.UU. (LA PRENSA/AP)

El adiós del último mohicano del racismo en Estados Unidos

Felipe CunaThe New York Times Syndicate Durante más de 50 años fue el amo del Sur, el político más influyente en cuestiones de discriminación en EE.UU. Su carrera en los tribunales, en Carolina del Sur y en Washington estuvo salpicada de contrariedades que le hicieron cambiar de partido en varias ocasiones. Apoyó a candidatos racistas, […]

Felipe CunaThe New York Times Syndicate

Durante más de 50 años fue el amo del Sur, el político más influyente en cuestiones de discriminación en EE.UU. Su carrera en los tribunales, en Carolina del Sur y en Washington estuvo salpicada de contrariedades que le hicieron cambiar de partido en varias ocasiones.

Apoyó a candidatos racistas, boicoteó a Richard Nixon porque le consideraba demasiado liberal y se negó durante años a que un negro entrara en su casa si no era un sirviente.

Sus opiniones sobre las relaciones entre blancos y negros cambiaron con el paso de los años. Durante los 70 fue uno de los primeros legisladores que contrató a un asistente de raza negra y luego dedicó muchos esfuerzos para lograr todo tipo de ayuda para la población de color.

Thurmond murió el jueves en su casa de Edgefield, en Carolina del Sur, con 100 años. Allá se retiró en enero tras dejar el Senado, donde había estado casi 50 años. Supo siempre convencer a sus votantes de que era el hombre ideal para representarles.

En 1948 fue candidato a la Presidencia de EE.UU. en representación de los demócratas sureños, que repudiaban la posición de su partido en cuestiones de raza. Sus ideas sobre la integración eran muy claras: “En la cuestión de la mezcla de las razas, nuestra gente ha marcado una línea en la arena. Todas las leyes de Washington, todas las bayonetas del Ejército no nos forzarán a aceptar a los negros en nuestras casas”.

En 1957 ya como Senador, estuvo 24 horas y 18 minutos hablando sin parar en el Senado para impedir que se aprobara una ley sobre los derechos civiles.

Hasta sus últimos años de vida, Thurmond mantuvo un intenso régimen deportivo con ejercicios físicos todos los días y una dieta que no incluía ni alcohol ni carne roja.

En el Senado era conocido por ser el Senador que a las seis de la mañana abría el gimnasio, incluso con 80 años de edad, y por el miedo que le tenían algunas becarias y empleadas de la cámara en los ascensores.

En una ocasión pellizcó en las nalgas dentro de un ascensor a una mujer a la que consideró especialmente bella sin percatarse que era una Senadora.

En la Segunda Guerra Mundial aterrizó en las costas de Normandía en un planeador y detuvo a varios nazis a punta de pistola.

En 1945 fue uno de los primeros militares estadounidenses en entrar en el campo de exterminio de Buchenwald, donde quedó impresionado por el Holocausto.

A su regreso a EE.UU. fue elegido para el Senado de Carolina del Sur y luego gobernador del Estado por el Partido Demócrata, siempre defendiendo la separación de las razas. Ya como político del Partido Republicano, moderó sus opiniones racistas y apoyó la elección del afroamericano Clarence Thomas para el Supremo de EE.UU.  

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