Elmer Ramírez
Los voceros de cualquier institución o personaje deben ajustarse a la verdad, no mentir, expresar la objetividad de los hechos.
Motivador será el manejo del diálogo de altura, el respeto y trato diplomático que se merecen la prensa en general y los receptores de las noticias.
Caer en bravuconadas es pretender hacer de la verdad un concepto a medias, precipitar las especulaciones o dudas.
El pueblo nicaragüense ha sabido interpretar el papel de los voceros, mientras que el periodismo ha desempeñado un papel extraordinario contra la corrupción y otras tropelías. Es de recordar a don Leonardo Lacayo Ocampo, quien dejó como herencia apuntes como: El servilismo es el peor enemigo que puede acampar en la conciencia de un periodista. El periodista debe ser honesto para ganar el respeto del lector. La falsedad y el prestigio no caben juntos en la pluma de un periodista. No se puede dignificar el cinismo ni hacer apología de la infamia.