Claudia Vizcaíno
Soy mexicana y mi novio es nicaragüense. A él lo sorprendió en ciudad de México el desorden descomunal del tránsito y la falta de respeto a los policías.
A mí en Nicaragua me sorprendió, además de la bella naturaleza, el orden del tráfico en Managua. Los vehículos se detenían cuando había un semáforo en rojo, daban vueltas por los carriles indicados, entraban y salían de las rotondas ordenadamente.
Pero la actitud de los que tienen vehículos es inmisericorde hacia los peatones. Las rotondas son imposibles de pasar a pie. La Policía regula el flujo de vehículos pero hace caso omiso a las personas que esperan para cruzar la calle. Incluso en el aeropuerto el policía que regulaba el tránsito nunca nos dio el turno para pasar de manera segura del parqueo a la terminal.
Es importante que al peatón se le respete.