Antonio Robelo Gutiérrez
Leo LA PRENSA todos los días porque es un medio de información que practica lo que predica: tolerancia, objetividad, pluralismo y diversidad de criterios. En el editorial del pasado miércoles 18 de junio: “Homosexualidad y libertad”, por un lado se reconoce que “las preferencias sexuales de los individuos pertenecen al ámbito de su libre albedrío”, pero un poco más adelante se califica de anormales y antinaturales las relaciones homosexuales.
Digo que LA PRENSA es democrática —en sentido amplio— porque en el equipo periodístico de este prestigioso medio trabajan algunos connotados homosexuales (¿gente anormal?), perfectamente conocidos por no pocos miembros de la comunidad gay, lesbiana, bisexual y transexual.
Existe la posibilidad de que los máximos responsables del periódico no tengan conocimiento de la opción sexual de varios de sus periodistas, dado que ellos aún permanecen dentro del clóset. Sin embargo prefiero pensar que sí lo saben y que nunca han desatado una cacería de brujas para expulsar de su medio a ninguno de esos hombres y mujeres “diferentes”.
Por eso —porque son gente tolerante— creo en LA PRENSA y la seguiré comprando y leyendo todos los días, como lo he hecho hasta ahora.