- Una cascada de heces y orina cae día y noche en la Laguna de Masaya, porque la ciudad que tiene a su lado carece de las pilas de oxidación necesarias. La mayoría de la población de Managua bebe agua de las corrientes subterráneas que proceden de la Laguna de Masaya y que se extienden a Ticuatepe y Tipitapa
Benjamín Blanco y Douglas [email protected]
La contaminación de la Laguna de Masaya será un problema para más de un millón de habitantes de Managua, que están bebiendo aguas subterráneas procedentes de esa laguna, debido a que la de Asososca sólo es capaz de abastecer al 10 por ciento de la población de la capital nicaragüense.
Desde hace 30 años, la Laguna de Masaya recibe directamente las aguas negras y cada año aumentan los volúmenes de basura sólida que le lanza la gente que vive en los alrededores, confirmaron representantes de la Alcaldía de Masaya.
El problema es tan grave que la Procuraduría General del Ambiente le abrió un juicio administrativo a la Alcaldía de Masaya y a la Empresa Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) de esa ciudad, responsabilizándolas por la contaminación de la laguna.
“El caso está en manos de la delegación del Marena (Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales) en Granada, habría que preguntarle a ellos; tengo entendido que ya se hizo una inspección, pero no sabemos qué harán ahora”, dijo una funcionaria de la Procuraduría Ambiental.
En el Marena de Granada fue difícil comunicarse con algún funcionario que hablara del caso.
Con el terremoto de Managua de 1972, la inmigración masiva a Masaya elevó la población de 40 a casi cien mil habitantes, y la generación de aguas negras rebasó la capacidad de las pilas sépticas, relató Xavier Bolaños Ortega, vicegerente de Enacal en esa ciudad.
Las autoridades hablaron entonces de ampliar la capacidad de las pilas de oxidación, pero los planes quedaron sólo en papeles, dice Bolaños.
MAS MUERTA QUE VIVA
Para el especialista en medio ambiente, Jaime Incer Barquero, la Laguna de Masaya está más muerta que viva, porque se trata de una laguna pequeña donde orina y heces se fermentan y producen bacterias y hongos perjudiciales.
Explicó que esa laguna fue excluida del Parque Nacional Volcán Masaya, por su contaminación excesiva.
“Esa es la tragedia, que en Nicaragua las lagunas se han usado como cloacas. En otros países esas lagunas se manejarían limpias y en ellas se desarrollarían proyectos de turismo, pero actualmente ni si quiera es un lugar recreativo, porque hay una basura flotante que desluce totalmente a la laguna”, comentó Incer.
El servicio de recolección de basura de la comuna de Masaya es deficiente y en los barrios de la llamada “Ciudad de las Flores”, la gente echa la basura en los cauces o en 20 basureros clandestinos. Cuando llueve, las aguas arrastran los desechos hasta la laguna.
BEBEDERO DE MANAGUA
El acuífero de la Laguna de Masaya pasa debajo del Volcán Santiago y se extiende hasta Ticuantepe y El Trapiche en Tipitapa, de donde están extrayendo la mayor cantidad de agua para el consumo de los managuas.
Managua se quedó sin agua, porque el Lago Xolotlán, con mil kilómetros cuadrados, fue convertido en el sumidero donde caen los desechos de una ciudad con 1.5 millones de habitantes.
Hace 30 años, cuando Masaya tenía unos 40 mil habitantes, se construyeron pilas de oxidación de aguas negras, para que éstas cayeran menos contaminadas a la laguna.
Masaya tiene hoy 140 mil habitantes y las pilas de oxidación sólo sirven de pasadizo de las aguas negras, porque no están en capacidad de procesar los desechos.
En consecuencia, una enorme cascada de heces y orina cae día y noche sobre la Laguna de Masaya, la que puede ser observada desde el malecón de la ciudad.
¿QUE HACER?
Una solución sería construir plantas de oxidación más grandes detrás del Cerro Coyotepe, lo implica renovar la red de alcantarillado de la ciudad y esto tiene un costo de 22 millones de dólares, que las autoridades municipales gestionan ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Xavier Bolaños explica que las aguas ya tratadas pueden ser utilizadas para irrigar áreas agrícolas al norte de la ciudad de Masaya.
RECOGE MAS AGUA
La Laguna de Masaya es una de las pocas del Pacífico, de origen cratérico, que en su cuenca absorbe las corrientes de aguas superficiales de casi 200 kilómetros cuadrados, lo que la hace más vulnerable a la contaminación.
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