Luis Alemá[email protected]
Un vigilante de los pozos de Enacal en el cerro Oro Verde, en Ciudad Sandino, fue asesinado de varios machetazos asestados en la cabeza por desconocidos que a su vez se le llevaron una escopeta, un machete y ropa que tenía la víctima en la caseta.
Los hechos según presunciones de la Policía de Ciudad Sandino, pudieron ocurrir entre las 10:00 y 11:00 p.m. del pasado sábado, en el instante en que Francisco José Lezama Téllez, de 50 años, se disponía a comer, puesto que en la escena del crimen quedaron restos de comida esparcidos.
Lezama Téllez fue sorprendido por desconocidos y al intentar reaccionar ante la presencia de intrusos, fue atacado a machetazos recibiendo una cortada bajo la barbilla, otra en la nuca y una tercera en el parietal izquierdo, según confirmó el comisionado Luis Muñoz, jefe del Distrito Uno de Policía.
El cadáver del vigilante, que era miembro de la agencia Vanguard Security, permaneció toda la noche hasta las 6:15 a.m. de ayer domingo, cuando fue descubierto por uno de sus compañeros que llegaba a relevarlo.
INVESTIGAN A SOSPECHOSO
Edgard Alexander López Romero, es el principal sospechoso del asesinato de Lezama Téllez. López Romero fue detenido la noche del sábado poco después que su ex padrastro Arlen Lazo, lo denunció porque en estado de ebriedad llegó a su vivienda en los alrededores del Cerro Motastepe y lo amenazó con una escopeta.
Lazo interpuso la denuncia en la Policía y una patrulla acudió al lugar interceptando en un camino a López Romero, quien intentó disparar el arma contra los oficiales, pero ésta se le enconchó, lo que fue aprovechado por los agentes para detenerlo, según confirmó el comisionado Luis Muñoz, jefe del Distrito Uno de Policía.
Al detenido se le ocupó una escopeta, una chaqueta color negra, una camisa de color rojo con cuadros negros, un fajón con tiros de escopeta y una pistola hechiza.
“Conocimos que la escopeta, el fajón de tiros, un machete y la chaqueta, son propiedad del vigilante asesinado, razón por la que este joven se ha convertido en el principal sospechoso del crimen”, afirmó el jefe policial.
Cristian Lezama Ramírez, hijo del vigilante asesinado, reconoció las pertenencias de su padre y agregó que quienes acabaron con su vida también se le llevaron una bicicleta de color azul, que éste utilizaba para trasladarse de su casa al trabajo.
Don Francisco José vivía en Mateare, de Palmares, dos cuadras al sur y media arriba.