Ricardo Cuadra Garcí[email protected]
Demostraciones de elasticidad combinadas con asombrosos movimientos, que no tienen nada que envidiar a los costosos efectos de Matrix Reloaded, conforman este maravilloso espectáculo de coordinación y estrategia. Todo esto en un solo deporte: El tenis de mesa.
Considerado como uno de los deportes más completos, el tenis de mesa desarrolla y estimula las capacidades físicas y mentales del ser humano.
Al igual que el resto de los deportes, en los años 80 el tenis de mesa experimentó un boom. Apoyado por un sistema de gobierno que tenía la visión de proyectar el deporte, similar al sistema cubano. Oscar Molina y un grupo de entusiastas muchachos sometían a cuanto rival enfrentaban.
“Eran otros tiempos, donde el tenis de mesa tenía todo el apoyo”, recuerda con un tono de nostalgia Jaime Leiva Elmer, presidente de la Federación Nicaragüense de Tenis de Mesa.
Diversos torneos a nivel casero e internacionales se realizaban en nuestro país, la fiebre del tenis de mesa atacaba por todos lados, muchachos —grandes prospectos con mucho talento— que practicaban en los colegios fueron truncados en la década siguiente por la falta de apoyo.
Anualmente nuestro país participa en los Juegos Centroamericanos Infantiles, Codicader, donde compiten jóvenes de 17 años. Los costos de esta participación consumen el 50 por ciento del presupuesto anual del tenis de mesa: 26 mil córdobas. Evidentemente necesitan la asesoría de un Robert Houdin.
“Se tiene que pagar además tres cuotas internacionales de 100 dólares cada uno”, señala el presidente de Feniteme. La realización y participación de eventos pre-infantil e infantil son sostenidas en parte por el apoyo de la empresa privada, pero como conscientemente explica Leiva Elmer “la gente se aburre de que le estén pidiendo perennemente”.
Para aminorar gastos muchas veces un atleta participa en un evento como atleta, entrenador y delegado. Uno de los más afectados por la falta de presupuesto ha sido el tenis de mesa femenino. “Nos hemos visto en la obligación de recortar a los equipos femeninos, sólo participamos con el equipo masculino y eso que limitados, sólo tres jugadores y un entrenador que funciona también como delegado”.
“Cuando organizamos eventos muchos departamentos no participan porque no tienen dinero para movilizase y nosotros no les podemos ayudar, y eso que hacemos los eventos en una sola fecha para que no tengan necesidad de albergarse en Managua”.
Antes países amigos nos apoyaban con entrenadores de calidad. Ahora un entrenador cubano cuesta 800 dólares mensuales, algo que acabaría con el presupuesto anual en tan sólo cuatro meses.
Las instalaciones del Injude apenas tiene cuatro mesas y por las noches sólo son utilizadas dos, debido a que el resto no cuenta con iluminación.