Tony Blair (der.) está aquí con su amigo Lord Irvine, el último Lord Chancellor, puesto que data del siglo VII y que pronto desaparecerá. (LA PRENSA/AP)

Blair bajo fuego

Ex ministros acusan al primer ministro británico, Tony Blair, de manipular información de inteligencia para atacar a Irak Comienza investigación parlamentaria sobre justificaciones para la guerra y veracidad de reportes del espionaje EFE LONDRES.- Los ex ministros británicos Robin Cook y Clare Short, que dimitieron por su oposición a la guerra en Irak, acusaron ayer […]

  • Ex ministros acusan al primer ministro británico, Tony Blair,
    de manipular información de inteligencia para atacar a Irak
  • Comienza investigación parlamentaria sobre justificaciones para la guerra y veracidad de reportes del espionaje

EFE

LONDRES.- Los ex ministros británicos Robin Cook y Clare Short, que dimitieron por su oposición a la guerra en Irak, acusaron ayer al Gobierno de Tony Blair de utilizar “medias verdades” para justificar la intervención militar.

Cook y Short hicieron esta alegación al comparecer como testigos ante el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de los Comunes, que empezó ayer, en medio de gran expectación, una investigación sobre la veracidad de las pruebas británicas para atacar Irak.

El comité parlamentario trata de averiguar si el Gobierno “maquilló” la información de los servicios de inteligencia para subrayar la necesidad urgente de intervenir militarmente contra el régimen de Saddam Hussein.

POLÉMICO INFORME

Las indagaciones se centran, especialmente, en un informe publicado el pasado septiembre en el que el propio Blair advertía de que el régimen iraquí tenía capacidad para activar sus armas químicas y biológicas en 45 minutos.

En un audiencia pública y televisada, Cook, que dimitió en marzo como líder de la Cámara de los Comunes en protesta contra el conflicto, afirmó que el Gobierno usó información “muy persuasiva” para reforzar su postura.

“Creo que se hizo una selección de pruebas para fundamentar la conclusión” de invadir Irak, dijo Cook, también ex ministro de Exteriores y actual presidente del Partido de los Socialistas Europeos.

“GOL ESPECTACULAR”

Interrogado durante una hora, el diputado laborista se declaró “decepcionado” por el “dudoso dossier” de septiembre, ya que “la mayor parte” de ese documento databa de 1991 y no añadía “ni un ápice” de información nueva sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Irak.

Cook describió el polémico informe como “un gol espectacular en propia puerta” del Ejecutivo, al que acusó de “no presentar toda la verdad” sobre la posible amenaza del régimen de Sadam Hussein.

El ex titular de Exteriores insistió en que, en su opinión, Irak no posee armas de destrucción masivas y subrayó que no existe justificación para “lo que el primer ministro describió como una ‘amenaza actual y seria” por parte del régimen iraquí.

Tras la comparecencia de Robin Cook tomó la palabra Clare Short, quien dimitió después del conflicto como ministra de Desarrollo y Cooperación Internacional debido a su desacuerdo con Blair sobre Irak.

Con un tono relajado, pero agresivo y desafiante en algunos momentos, Short acusó al primer ministro de valerse de “una serie de medias verdades y exageraciones” para “meternos en la guerra en primavera”.

“La información de los servicios secretos se usó para exagerar la amenaza de Irak. Se elaboraron tres informes con datos muy poco fiables”, explicó la ex ministra al afirmar que este país resultó “engañado” por un Gobierno del que, curiosamente, ella formaba parte.

La ex responsable ministerial fue aún más lejos e indicó que, en su opinión, el primer ministro británico y el presidente de EE.UU., George Bush, posiblemente decidieron en el verano de 2002 que el ataque contra Saddam Hussein se llevaría a cabo a comienzos de 2003.

Tras la intervención de Cook y Short, seguida con gran interés en este país, el Comité de Asuntos Exteriores de los Comunes continuará su investigación para aclarar si el Gobierno “presentó información completa y fidedigna” antes del conflicto.

LIBERAN A PRISIONEROS

Las tropas estadounidenses en Irak han puesto en libertad a más de 11,000 presos de guerra iraquíes, pero aún retienen a otros 2,050, informó el Departamento de Defensa de EE.UU.

Según un portavoz del Pentágono, el comandante Chris Isleib, las cifras no incluyen a los detenidos en la reciente “Operación Escorpión del Desierto” contra las bolsas de resistencia que apoyan al ex presidente iraquí Sadam Husein.

La mayor parte de los detenidos son delincuentes comunes, explicó el portavoz, y sólo 380 están considerados verdaderos “presos de guerra enemigos”.

BLAIR NO QUIERE COMPARECER

Tanto Blair como su influyente director de Comunicaciones, Alastair Campbell, han declinado comparecer ante esa comisión, que celebra sus vistas en público y divulga sus conclusiones. Acabada la contienda, soldados de Estados Unidos y Gran Bretaña han fracasado, por el momento, en su intento de hallar el armamento atribuido a Irak, cuya amenaza fue usada como argumento para invadir y ocupar el país.

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