Juan Francisco Calero Centeno, Ex presidente de las Comisiones de Paz en San José de Bocay, Jinotega. (LA PRENSA /L.E. MARTÍNEZ)

De las armas a promotor de paz y del ambiente

Después de diez años como miembro del ejército rebelde de la llamada “contrarrevolución”, don Juan Francisco Calero Centeno depuso las armas y formó parte de las denominadas Comisiones de Paz (Copaz), las que presidió por ocho años en el municipio de San José de Bocay, Depar tamento de Jinotega. Ahora emprende el reto de defender […]

  • Después de diez años como miembro del ejército rebelde de la llamada “contrarrevolución”, don Juan Francisco Calero Centeno depuso las armas y formó parte de las denominadas Comisiones de Paz (Copaz), las que presidió por ocho años en el municipio de San José de Bocay, Depar tamento de Jinotega. Ahora emprende el reto de defender el medio ambiente

Luis Eduardo Martínez M.CORRESPONSAL/[email protected]

La transición no ha sido fácil para don Juan Francisco Calero Centeno, quien reside en la comarca Las Torres, a unos 20 kilómetros al norte del poblado de San José de Bocay, pues durante y después de la guerra el riesgo de perder la vida fue similar en ambas etapas.

“Me tocó colaborar con la Resistencia, ya por necesidad, pues no fue por mi voluntad sino por la presión de la guerra y no había cómo escapar, entonces tuvimos que colaborar con ellos”, refiere Calero Centeno.

Al deponer sus armas en 1990, Juan Francisco Calero Centeno integró y presidió las Comisiones de Paz de San José de Bocay, experiencia que, a su juicio, “era una necesidad urgente de promoción de los derechos humanos, en especial la vida. Teníamos que mediar en los conflictos entre grupos armados, entre familias, por límites de tierras y otras causas. Tuvimos que arriesgarnos a morir para salvar otras vidas”.

En el afán de consolidar la paz, en San José de Bocay y otros territorios, las Copaz despertaron credibilidad y confianza entre todos los sectores, pero ahora se plantean asumir otros retos, como promotores del medio ambiente.

“NO QUEREMOS QUE EL SER HUMANO MUERA POR FALTA DE AGUA”

“Ahora, como no queremos más guerra, entonces tampoco queremos que el ser humano muera por falta de agua o por el descuido de destruir el medio ambiente. Ya que se terminó la guerra, queremos buscar mejores formas para vivir”, enfatiza don Juan Francisco.

San José de Bocay, uno de los más cruentos escenarios de la guerra de los 80, es uno de los ocho municipios que bordean la Reserva Biosfera de Bosawás, de cuyas zonas de amortiguamiento y zonas núcleo se extraen grandes cantidades de madera y marihuana, temas que, para las autoridades, han resultado inagotables.

EL AGUA, UN DERECHO DE VIDA

Don Juan Francisco Calero Centeno, líder de San José del Bocay, considera que “el agua se ha agotado demasiado y ya no va a haber para que tomen los nietos, y como nos preocupa la gente que viene en el futuro, entonces estamos tratando de iniciar la protección del medio ambiente”.  

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