- No están preparados, asegura Secretario del Tesoro
Cables combinados
LONDRES.- Gran Bretaña no está lista para adoptar el euro, declaró ayer el secretario del Tesoro, Gordon Brown, ante el Parlamento, aunque agregó que se tomarán medidas para unirse al sistema de la moneda común europea.
Brown dijo que aunque la economía británica está comenzando a acoplarse a la de todo el continente, aún no lo ha logrado plenamente.
La economía británica no es aún lo suficiente flexible como para resistir posibles turbulencias económicas dentro de la zona del euro, dijo Brown. Hay aún peligros, particularmente en lo que refiere al mercado de viviendas y a la inflación, agregó.
Dijo que “la volatilidad del mercado de vivienda” y su potencial para provocar la inflación es una de las razones por la cual Gran Bretaña por ahora no se unirá a la moneda común.
“Una mayor reforma al sistema de viviendas será emplazada el próximo año… las reformas que asegurarán una menor posibilidad de inflación en los precios de las viviendas, con lo que será reafirmada la estabilidad”, agregó Brown.
Su discurso, sin embargo, fue de todo positivo en lo tocante al euro. Brown dijo que el ingreso a su zona podría incrementar la influencia política de Gran Bretaña en la Unión Europea y ampliar en un 50 por ciento el comercio de ésta durante los siguientes 30 años.
Sin embargo, insistió en que era importante que la UE continúe reformándose y modernizándose.
Brown dijo que el gobierno emprendería “acciones concretas y prácticas” para asegurarse de que las cinco pruebas económicas para obtener la membresía sean cumplidas y se cree un “consenso pro europeo” en el país.
Si el gobierno le hubiera dicho que “sí” al euro, hubiera enfrentado una difícil campaña para convencer al público de olvidarse de la libra. Las encuestas constantemente señalan una fuerte oposición al euro y el gobierno hubiera enfrentado una fuerte resistencia de varios diarios nacionales y del opositor Partido Conservador.
Brown le pidió a la Unión Europea que redujera las tarifas y las barreras a la competencia a sus países miembros y a Estados Unidos, a fin de darle impulso a una “sociedad transatlántica completamente efectiva”.
Informes dados a conocer previamente por la cartera de Brown señalan que la libra es ahora demasiado fuerte ante el euro, dado que el ciclo económico británico es más cercano al estadounidense que al europeo, y que los altos niveles de propiedad de viviendas y tasas variables a las hipotecas hacen que todo el sector de tasas de interés sea especialmente delicado en Gran Bretaña.
MIL AñOS DE «AMOR»
El gran apego de los británicos a su libra esterlina, cuyo futuro es incierto después que el Gobierno dejara ayer la puerta abierta a un referéndum sobre la adopción del euro, es la historia de un “romance” que dura ya casi mil años.
El origen de la divisa británica se remonta a los tiempos de Guillermo I “El Conquistador”, quien decretó allá por el siglo XI en la Torre de Londres la acuñación de “la moneda apropiada para Inglaterra”.
El rey Guillermo ordenó que la libra circulara por su recién conquistada Inglaterra en unidades de plata, composición que cambiará siglos más tarde, con la acuñación de libras en oro, cobre y, actualmente, aleación metálica.
La libra en billete de papel no llegó a los bolsillos de los británicos hasta 1914, época en la que la divisa del Reino Unido era la moneda de referencia en el mundo.
El cambio más revolucionario que ha afectado a la moneda del ocurrió en febrero de 1971, cuando se introdujo el sistema métrico decimal, de manera que la vieja libra, dividida en 240 peniques, fue reemplazada por la nueva y actual, que vale cien peniques.