El talento perdido

Sólo una vez le ganó el Atlántico al Pacífico, pero los costeños siempre fueron buenas selecciones Wilder Pérez R. [email protected] Se dice que el atleta ideal es el más alto, más fuerte y más rápido. La raza de la costa del Caribe de Nicaragua parece cumplir con estas cualidades, pero uno ve las selecciones nacionales […]

  • Sólo una vez le ganó el Atlántico al Pacífico, pero los costeños siempre fueron buenas selecciones

Wilder Pérez R. [email protected]

Se dice que el atleta ideal es el más alto, más fuerte y más rápido. La raza de la costa del Caribe de Nicaragua parece cumplir con estas cualidades, pero uno ve las selecciones nacionales de béisbol, y en los últimos nueve años no es posible detectar a un “costeño” en ese nivel.

Hace 68 años, cuando se conformó la primera Selección Nacional de béisbol, Nicaragua tenía al menos ocho jugadores costeños. Los pitcheres de cabecera eran José Ángel “El Chino” Meléndez y Stanley Cayasso.

Meléndez fue declarado profesional por error de un periodista “hablantín”, según el historiador Julio Aguilar Bustamante, que representaba a la delegación pinolera en El Salvador, y Cayasso cargó con el equipo, pero su esfuerzo no fue suficiente para hacerlo campeón de Centroamérica y del Caribe.

Lo que quedó claro fue que la aventura del club costeño “Navy” al Pacífico en 1932, se había convertido en una especie de Selección Nacional que duró hasta 1944. Aguilar y otro historiador, Julio César Miranda, aseguran que ahí estuvieron Stanley y Jorge Cayasso, John William, Allen Álvarez, Erwin Carter, Sam Garth, Jonathan Robinson, Curvell Newell, Timoty Mena, Lyman Sinclair, Arturo Hodgson, Peter Joseph, Willie Hooker, Neil Brauthigan, Eduardo Green (papá de David), y Julián Benard (tío-abuelo de Marvin Benard).

Con algunos de ellos, como Garth, Cayasso, Robinson y Hodgson, Nicaragua logró récords mundiales, cuando éstos iniciaban su historia. Más tarde vinieron Jorge McKenzie, Cirilo Errington, Aubrey Taylor, Bonard Luzey, Wayne Taylor, Douglas Moody, David Green, Richard Taylor, Elry Britton y los hermanos Downs, hasta terminar en Richard Hunter, el último costeño de la Selección, en el Mundial de Nicaragua de 1994.

Los historiadores coinciden en que todos los costeños mencionados, y otros que olvidaron, fueron de gran calidad, por lo que dejar en el olvido el talento caribeño es un error dado el “biotipo” del negro nicaragüense. Y la Liga Profesional incidió en eso, según Aguilar, porque sólo se jugaba en el Pacífico.

UN DESPERDICIO

“Se ha desaprovechado ese talento, la Costa Atlántica es una cantera histórica, podemos revisar en básquetbol, atletismo y hasta en fútbol ahora. Puliendo al atleta costeño hay un potencial”, comenta Miranda, quien asegura que antes de 1994, sólo en 1960, no hubo un costeño en la selección.

Si bien en la actualidad no hay seleccionados costeños porque no hay un equipo del Caribe en la liga de Primera División, al consultarles por qué no hubo recuperación de peloteros “negros” en los años 80, tras el bajón de 1960, ambos tienen razones diferentes.

Según Aguilar, esto se debe a que el pelotero del Atlántico es tan susceptible, que no le hace caso a los mánagers del Pacífico. Por su parte, Miranda dice que en los 80 el cuerpo técnico tenía sus jugadores de preferencia, por lo que muchos otros que merecían estar eran sacados de la lista, incluyendo los costeños.

Aguilar además afirma que estos jugadores no se sentían motivados, porque lo que ganaban jugando béisbol no era la décima parte de lo que lograban en la pesca, y por eso muchos desaparecieron en la década de los 90.

Pero Miranda coincide con Aguilar en que a los costeños hay que disciplinarlos (aunque admite que la indisciplina es similar en los del Pacífico) y enseñarles algunas cosas del deporte, dada su fortaleza natural. “Considero que es grave no explotar eso, porque no se sacan atletas de renombre en distintas disciplinas, ya hubo gente conocida a nivel mundial, que sembró prestigio en el béisbol de Nicaragua”, comenta.

Pero eso no se logrará de la noche a la mañana, según los entendidos. Ni siquiera bastarán tres años, sino de 10 a 20, “para iniciar”. “El ejemplo más claro que tenemos fue la participación de la Costa de 1981 a 1989, sólo en su último año logró ser campeón, pero se acabó el apoyo al deporte”, puntualizó Miranda.

Por ahora, la atención está en ver si el Caribe nicaragüense vuelve a la Primera División, y si su participación se mantiene a través de las décadas, sólo entonces se recuperará lo que el tiempo y el desinterés se llevó.

EL RESCATE

Según los historiadores Julio Aguilar Bustamante y Julio César Miranda, es un buen síntoma el interés que hay en volver a integrar a la Costa Atlántica nicaragüense a la Primera División. Sin embargo, temen que esto sea sólo una “llamarada de tuza”.

Ellos consideran que nada se ganaría con que el equipo costeño se mantuviera de uno a tres años, sino que lo ideal es mantener al equipo por lo menos una década en este nivel. Sólo así se podrá valorar con exactitud cuánto ha perdido el deporte nicaragüense al desfavorecer al Caribe en este tema.

Históricamente el rendimiento de los costeños en la Selección Nacional ha sido meritorio, por lo que aseguran que el proyecto del “rescate” vale la pena si se toma en serio, y si el gobierno y la empresa privada tienen la voluntad de mantenerlo.  

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