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“Ríos Montt me dijo que jamás ordenó masacrar”

El mandatario guatemalteco asegura que el polémico general, ex dictador y hoy presidente del Parlamento de su país, “es el personaje más importante de la historia política de Guatemala”, y afirma que esta controversial figura aún puede ser “útil” Norma DomínguezEspecial para LA PRENSA BUENOS AIRES.- La toma de posesión del nuevo presidente argentino, Néstor […]

  • El mandatario guatemalteco asegura que el polémico general, ex dictador y hoy presidente del Parlamento de su país, “es el personaje más importante de la historia política de Guatemala”, y afirma que esta controversial figura aún puede ser “útil”

Norma DomínguezEspecial para LA PRENSA

BUENOS AIRES.- La toma de posesión del nuevo presidente argentino, Néstor Kirchner, reunió a numerosos mandatarios latinoamericanos dos semanas atrás. Entre ellos estaba el presidente guatemalteco, Alfonso Portillo.

Como cabía esperarse, el mandatario se deshizo en elogios al hombre fuerte de su partido, el ex general José Efraín Ríos Montt, dictador guatemalteco entre 1982 y 1983 tras haber derrocado al general Romeo Lucas García.

Para Portillo, hay que reformar la Constitución de su país, porque fue hecha para inhibir a Ríos Montt de la Presidencia, para la cual ha sido ya nominado en Guatemala.

Critica las objeciones de la Administración estadounidense a la candidatura presidencial del ex militar, y hasta asegura que éste le dijo que nunca ordenó masacrar o arrasar aldeas indígenas.

Al ex dictador se le vincula con uno de los períodos más cruentos y brutales de la represión anti-insurgente en los años 80, y la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, trata de enjuiciarlo por crímenes de lesa humanidad en España.

A poco más de seis meses de las elecciones presidenciales en Guatemala, ¿cómo definiría hoy la situación del país?

Guatemala se ha caracterizado, durante todo el siglo XX, de tener procesos electorales muy “sui géneris”, muy especiales, no sólo determinados por las circunstancias internacionales, sino también por las asignaturas que tenemos pendientes tanto en el campo económico como social, y hoy es uno de esos procesos electorales, muy interesante, porque va a haber muchos candidatos.

Calculo que tendremos unos veinte candidatos a la Presidencia, y se perfilan tres partidos: el partido oficial —que siempre tiene su cuota de participación en un proceso electoral, tan difícil para el oficialismo—, el Frente Republicano Guatemalteco (FRG); el Partido de Avanzada Nacional (PAN), que es el partido al que yo le gané las elecciones, pero que tiene estructura en el todo el país, una buena bancada, y todavía no ha definido candidato; y una tercera opción, que es fuerte, y que es la encabezada por el señor Oscar Berger (que fue el que compitió conmigo) que arma una alianza de partidos pequeños donde él es un candidato con cierto posicionamiento en el electorado. Creo que alrededor de estas fuerzas va a estar el juego electoral.

Hábleme de Ríos Montt…

Usted sabe que yo llegué a la Presidencia por haber hecho una alianza política con él. Yo venía del grupo integrado por socialdemócratas, demócratas cristianos y la izquierda democrática. En el Congreso nos conocimos siendo diputados los dos, e hicimos una alianza en 1995 en la cual el partido me postula a mí a la Presidencia de la República, y en esa ocasión no llegamos, pero llegamos en 2000.

Creo que es la persona más controversial y también el personaje más interesante de la historia política de Guatemala. Él empezó en 1973; ese año gana una elección como no la ha ganado ningún candidato en la historia (sacó el 72% de los votos), pero se le cometió fraude electoral y fue sacado al exilio, aunque regresó posteriormente. Pero desde esa fecha hasta hoy, 30 años después, el general Ríos Montt ha sido y ha estado en el centro del debate político del país.

Lógicamente, es un hombre con un pasado que es muy señalado, muy cuestionado, pero tiene un liderazgo indiscutible en el país, que si el Tribunal Supremo Electoral lo inscribe, es una carta muy fuerte para las elecciones de noviembre.

Yo, como Presidente, tengo que reconocerle que los pocos cambios que hemos hecho en la estructura fiscal, financiera, económica, educativa y laboral, si no hubiera sido por el liderazgo de un hombre como él, que ha sido cinco años Presidente del Congreso, no hubiéramos podido concretarlos.

Creo que es un hombre nacionalista. Un hombre que entiende lo que está pasando en el mundo y lo que está pasando en Guatemala. Sin embargo, lógicamente, tiene sus enemigos, sus adversarios políticos, y aunque está muy cuestionado para los comicios, para el país es una carta muy fuerte en términos electorales.

¿Qué opina de las declaraciones que ha hecho Estados Unidos de cómo se afectarían las relaciones bilaterales con Guatemala si Ríos Montt finalmente se presentase como candidato a la Presidencia?

Creo que es un prejuicio. Los Estados Unidos tienen un Departamento de Estado y tienen una historia diplomática que se ha caracterizado por ser muy institucional, sobre todo en los últimos años. No hablemos de cuando la política de Washington era una intromisión directa y agresiva en contra de Guatemala: no olvide que los guatemaltecos tenemos en nuestro recuerdo la intervención norteamericana de 1954, algo que nos sigue pesando hoy.

Entonces, pienso que quienes han declarado eso, han hablado con un prejuicio y con una clara intención de influir en el panorama político guatemalteco, y creo que eso, con todo respeto, es inadmisible.

Considero que, a pesar de que entendemos lo que significa la globalización, la interdependencia, debemos respetar la soberanía de los pueblos. Y creo que si en Guatemala el pueblo tiene opción de elegir entre distintos candidatos sin ninguna proscripción, sin ninguna exclusión, sin temor, con toda libertad, creo que es el pueblo el que debe decidir quién será su Presidente.

No puede ser que un país de afuera diga quién puede ser candidato y quien no puede serlo; para eso tenemos un país soberano, un país con nuestra propia legislación, con nuestra propia constitución, con nuestras propias autoridades. Entonces, serán las autoridades de Guatemala y el pueblo quien decida quién será el próximo Presidente.

No olvide que yo soy el primer Presidente que participa en una elección en que no está excluida la izquierda.

Explíqueme cuáles son las críticas que le hace al sistema electoral guatemalteco…

En primer lugar, nadie discute que la Constitución de la República fue hecha para impedir la elección del general Ríos Montt. Eso es una aberración jurídica, política y moral. En ningún país del mundo se puede hacer una Constitución para evitar que alguien sea candidato presidencial, y esa Constitución se hizo y hay que reformarla.

Segundo, la Ley Electoral permite que los partidos monopolicen los puestos de elección popular. Considero que hay que abrirlos más para que los comités cívicos puedan lanzar candidatos a diputados.

Tercero, un gran problema que tenemos todos en América Latina es el financiamiento de los partidos políticos. Yo fui muy cuestionado por cómo financié mi campaña, y también lo fueron muchos candidatos y presidentes, pero es porque no hay reglas claras sobre cómo se va a financiar. Hoy lo que estamos viendo en Latinoamérica es que los grupos poderosos, los poderes fácticos, están creando partidos a través de representantes o “pseudolíderes” para seguir ejerciendo poder y para seguir controlando el Estado.

¿Por qué cree que se hace tanto esfuerzo en impedir que Ríos Montt se presente como candidato? ¿No cree que es porque se lo acusa de ser un “genocida”?

Hay una suposición en América Latina, y es que los políticos somos hombres extraordinarios. ¡Y eso es mentira! Nosotros somos igualitos que todos los demás seres humanos, con los mismos defectos, con los mismos complejos, con todos los problemas de una persona. Entonces, que no nos crean a los políticos con capacidades extraordinarias porque los errores que vemos en un político son los errores que vemos en todos los seres humanos. Ahora, hay una cosa muy importante, y es que en el político lo que debe hacerse es un balance, y no lo hemos hecho todavía.

No podemos juzgar a un político como “extraordinario” por un hecho positivo que haya tenido, pero tampoco lo podemos juzgar “pésimamente” por un hecho negativo. Lo que vale es el balance de los positivos y de los negativos. Si el balance es negativo, pues ese político, lógicamente, es negativo para el sistema político y para el país donde funciona. Pero si el balance es positivo, ese político debe tener vigencia y debe ser útil. Y de hecho, en el caso del general Ríos Montt, es útil para el país.

Sucede que el tema de Ríos Montt suena delicado…

Yo no soy juez para poder juzgar si el General realmente tuvo un papel protagónico en lo que se le señala de las masacres, de la eliminación física de aldeas, de arrasamiento de aldeas…

He conversado con él sobre ese tema, y me ha dicho que jamás ha dado una orden de arrasar aldeas o masacrar gente.

Sí tenemos que reconocer que el Ejército de Guatemala tuvo durante una época (parte de esa época estuvo asesorado por potencias extranjeras) una política contrainsurgente que nos hizo mucho daño, y que nos significó una guerra fraticida en la que tuvimos 200 mil muertos y 60 mil desaparecidos.

Yo no puedo juzgarlo; que sean los tribunales. Y Ríos Montt dice que está dispuesto a ir a los tribunales para que se le juzgue por ese hecho que se le señala, concretamente.

¿Cuáles son las cosas positivas que podrían hacer que Ríos Montt salga elegido si se presentase a las elecciones?

El General tiene en su acervo grandes cosas positivas para el país. Primero, en 1982, cuando estuvo de Jefe de Estado, fue quien mandó el proyecto de construcción y establecimiento del Tribunal Supremo Electoral. Es él quien inicia el tercer intento democrático en Guatemala ese año. Con él se crean instituciones.

Como diputado, ha pasado las leyes más revolucionarias: si hacemos una lista, le podría mostrar treinta leyes (Ley de Desarrollo Social, Reforma al Código de Trabajo, Reforma al Código Municipal, Ley de Descentralización, Reforma Educativa, Ley de Idiomas (se acaba de aprobar en Guatemala una ley en la que se reconocen los idiomas de los pueblos indígenas, lo que es un hecho histórico), entre otras. Además, hemos iniciado un programa de resarcimiento de las víctimas del conflicto.

Estoy seguro de que en el balance, el General tiene una posición positiva. Si no, ¿qué otra explicación tendría que la gente sigue votando por él?

¿Cómo ve la población indígena a Ríos Montt?

Lo más sorprendente e insospechado, es que el General tiene más votos mientras más población indígena hay en una localidad. Es la población indígena la que sigue creyendo en él. ¿Por qué? Yo le he preguntado a mucha gente: “¿Acaso crees que aquí, con lo que se le señala a este hombre, los pueblos indígenas estarían creyendo en él si fuese cierto?” Y estoy hablando de los pueblos indígenas donde hay liderazgos de izquierda, liderazgos socialdemócratas que están trabajando en todo el país.

Insisto, creo que cuando en la historia de Guatemala se juzgue el papel del General, el balance va a ser más positivo que negativo.

¿Cómo es la composición y la participación de la población indígena en las elecciones? ¿Es comparable a la situación ecuatoriana?

Creo que estamos alrededor del 56% de población indígena, y el resto es población ladina y mestiza.

Los indígenas están muy organizados. Ya no es el pueblo indígena de hace veinte años, pero no tienen unidad. Recordemos que tenemos veinte pueblos indígenas.

Ahora surge un candidato al que creo que en esta elección no le puede ir tan bien, pero considero que va a sentar un precedente y que para adelante va a ser un candidato que va a estar presente en la vida política nacional e internacional. Se llama Rigoberto Quemé y es el alcalde de Quetzaltenango, la segunda ciudad más importante. Es el primer alcalde indígena de una gran ciudad (dos veces alcalde), y ahora se larga a la presidencia. Ya hay muchos grupos de izquierda y muchas organizaciones indígenas que se están aglutinando alrededor de él. No descarto la posibilidad de que en cinco o diez años tengamos en Guatemala el primer presidente indígena.

Y respecto a la participación, a mí me hicieron presidente los pueblos indígenas. Donde más votos obtuve fue en los pueblos del Altiplano guatemalteco, donde el 95% es población indígena.

Generalmente, cuando se habla de población indígena, se la asocia directamente a la pobreza.

Tenemos el país —y esto no es ningún orgullo decirlo, sino que nos debería dar vergüenza— que tiene la mayor concentración del ingreso: el 5% de la población absorbe el 68% del ingreso nacional… ¡eso no lo tiene ningún país!

Una clase media destruida y un mapa de pobreza que coincide con la población indígena y campesina. Y lo más terrible: en Guatemala la pobreza tiene rostro de indígena y de mujer.

Nosotros hemos sido muy cuestionados y criticados porque dicen que los programas los hacemos electoralmente. Pero no, ahí está el mapa de pobreza: nuestra mayor inversión ha estado en las clases pobres.

La obra pública también la hemos concentrado en los lugares más pobres: los centros escolares, los centros de salud, las carreteras. Hemos puesto la inversión en educación donde está la masa más necesitada: de los 331 municipios, tenemos 102 que están en extrema pobreza.

Rechazan inscripción de Ríos Montt

GUATEMALA.- El registro de ciudadanos denegó la solicitud de inscribir al ex dictador José Efraín Ríos Montt como candidato presidencial del partido oficialista Frente Republicano Guatemalteco, debido a que la Constitución prohíbe optar a ese cargo a quienes asumieron el poder mediante un golpe de Estado.

Ésta es la tercera ocasión, desde 1989, que las autoridades electorales rechazan la candidatura de Ríos Montt (1982-1983) por haber asumido la presidencia tras derrocar al general Romeo Lucas García.

El jefe del registro de ciudadanos, Miguel Solís, leyó ante la prensa el dictamen que resuelve “denegar la solicitud de inscripción del señor Efraín Ríos Montt como candidato a la presidencia, a la que no puede optar por la prohibición expresa contenida en el artículo 186 de la Constitución”.

Ese artículo dice que “no podrán optar al cargo de presidente o vicepresidente… el caudillo ni los jefes de un golpe de Estado, revolución armada o movimiento similar, que haya alterado el orden constitucional, ni quienes como consecuencia de tales hechos asuman la jefatura de gobierno”.

El FRG puede presentar durante los próximos tres días un recurso de nulidad ante el Tribunal Supremo Electoral para impugnar la decisión. (AP)  

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