No aguanto a mis tías

Estimada Psicóloga:Soy una joven de 23 años y me separé de mis padres para irme a vivir con mis tías y poder estudiar, el problema es que fui criada de forma diferente a las que ellas quieren que sea, ellas creen que me puede pasar algo malo si salgo, o si estoy largo de ellas, […]

Estimada Psicóloga:
Soy una joven de 23 años y me separé de mis padres para irme a vivir con mis tías y poder estudiar, el problema es que fui criada de forma diferente a las que ellas quieren que sea, ellas creen que me puede pasar algo malo si salgo, o si estoy largo de ellas, que la gente me puede dañar.

Incluso, por su forma de ser, tienen problemas con sus hijos, las tratan mal porque ellas quieren meterse en la vida de ellos, aún cuando ya están casados.

He tratado de llevar las cosas por las buenas, pero parece que eso a ellas no les importa, ya que a mí no me dicen nada pero se lo dicen a otros, llegando inclusive esas personas a decírmelo a mí y eso a mí me duele, ya que vivo en su casa y no quiero que me digan malagradecida.

Les dije que quiero trabajar y estudiar y ellas no me dejan, la verdad estoy en una situación desesperante ya que creo que me tienen enferma, ya que últimamente me han entrado unas depresiones y estados de ánimo horribles.

Les he dicho que me quiero ir a mi casa pero ellas me detienen y me hacen pensar en mi futuro y en las posibilidades que tengo acá. La verdad, ahora no sé qué hacer porque no me gusta contestar mal y mucho menos tratarlas mal ya que son mis tías y son personas de edad, por lo que se merecen respeto, pero mi paciencia creo que llegó a su límite.

Respuesta:
Quiero iniciar esta carta felicitándote porque a pesar de las presiones que decís estar viviendo, tus valores personales como el respeto y la honestidad se han mantenido firmes. Esto dice mucho de la clase de persona que sos. Pero también es bueno que tomés en cuenta que decirle a otros cómo te sentís, lo que pensás no te hace mala, no te convierte en mal agradecida.

Es ante estas situaciones en que cualquier persona en tu lugar, tiene que valorar la situación, hacer un equilibrio, poner una balanza entre lo que es conveniente y entre lo prioritario.

Tu salud, tu cuerpo, tu mente están resintiendo la carga, emocionalmente están ya apareciendo signos y síntomas que te indican que es urgente que tomes una decisión. ¿Sabes a qué le temen tus tías? ¿Estás dispuesta a descubrirlo con ellas y acompañarlas en ese proceso?

Interpretando (atrevidamente de mi parte), pareciera que ellas están depositando sus expectativas (frustradas, tal vez con sus hijos) en vos. De la forma en que ellas han vivido su vida, lo que recibieron y cómo lo procesaron te dice de cada persona el concepto que tiene sobre la vida y su entorno.

Pero el objetivo principal no es ahora entender lo que les pasa a ellas, si no a vos que te atreviste a escribir, que percibo tu angustia.

Tal vez podrías comenzar por preguntarte ¿a qué le temes vos? Porque pareciera que estás segura de lo que queréis de tu vida, de las decisiones que por eso debes tomar, pero siempre hay algo que te bloquea, te limita.

Ninguna persona (más que Dios) en este mundo puede estar más clara que vos misma de lo que necesitás y te conviene. ¿Por qué les preguntas a ellas lo que todavía no te has aclarado a vos misma?

No es malo consultar con otras nuestras decisiones, pero también es bueno hacerlo cuando ya nos hemos aclarado a nosotras mismas muchas de esas inquietudes o dudas.

Todo lo que estás sintiendo es real, es por eso que debes darle el lugar y la importancia que se merecen a tus sentimientos y emociones. Vos sos importante, vales mucho, sos un ser humano que piensa y siente y eso nunca lo vas a poder evitar. Tu cuerpo está pidiendo auxilio, oxígeno, respiro, ahora te toca a vos decidir qué es lo mejor para él, porque él sos vos y viceversa.  

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