José Andrés Tamayo, sacerdote. (CORTESÍA EL HERALDO)

Cura desafía amenazas de muerte

Religioso defensor de los bosques en Honduras fue “sentenciado” por empresarios madereros por oponerse a la tala indiscriminada Organiza ahora marcha para exigir fin del despale. Está bajo protección policial AP TEGUCIGALPA.- El sacerdote católico salvadoreño José Andrés Tamayo, que ha sido amenazado de muerte por empresarios que explotan la madera y las minas en […]

  • Religioso defensor de los bosques en Honduras fue “sentenciado” por empresarios madereros por oponerse a la tala indiscriminada
  • Organiza ahora marcha para exigir fin del despale. Está bajo protección policial

AP

TEGUCIGALPA.- El sacerdote católico salvadoreño José Andrés Tamayo, que ha sido amenazado de muerte por empresarios que explotan la madera y las minas en la provincia este de Olancho, organiza una marcha multitudinaria de una semana a esta capital.

La denominada “Marcha por la Vida” iniciará el 20 de junio en Juticalpa, capital provincial de Olancho, y concluirá frente al Palacio Legislativo de Tegucigalpa. Un recorrido de unos 250 kilómetros en una carretera pavimentada.

“Durante siete días marcharemos más de 30,000 almas para exigir al gobierno que erradique la tala inmisericorde del bosque en Olancho”, dijo el martes a la prensa Tamayo, quien recibe protección policial por las amenazas contra su vida.

Tamayo es el cura párroco de Salamá, ciudad de Olancho, que desde hace 20 años defiende los extensos bosques de coníferas de la región destruidos por los madereros y mineros.

En esa tarea es apoyado por la mayoría de los 70,000 habitantes de Salamá, al noroeste de Juticalpa, y sus alrededores, que lo rodean constantemente para cuidarlo. También por su colega y compatriota Osmín Flores y numerosas organizaciones locales ambientalistas y pro derechos humanos.

El religioso ha denunciado que los dueños de cuatro aserraderos, con influencias políticas y económicas, cortan en forma ilegal los bosques de Olancho.

Según Tamayo, esos grupos contrataron un sicario para matarlo el año pasado en una carretera solitaria. Pero algunos vecinos lo alertaron de la situación y aparentemente el sicario se arrepintió de lo que haría.

DESDE 1983 EN HONDURAS

Tamayo, de 47 años, nació en 1954 en San Pedro, en la provincia de San Vicente, en El Salvador. Allí tiene cinco hermanos.

“No soy un revolucionario, tampoco un revoltoso, sólo defiendo la vida y eso me hace más fuerte”, señaló el sacerdote.

Al inicio de su vida religiosa perteneció a la orden de los franciscanos y ahora a la diocesana. Llegó a Honduras en 1983 y desde entonces está asignado en Olancho.

US$ 40,000 POR SU CABEZA

El padre Tamayo informó que sus adversarios han ofrecido 40,000 dólares a quien lo asesine, tras advertirle que debía abandonar Honduras antes del 30 de mayo. El plazo, sin embargo, venció hace cinco días. “Quienes quieren mi muerte no pueden llegar a la gloria fabricando un infierno en la Tierra… temo a la muerte, pero no me iré de Honduras”, subrayó.  

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