- Miles de maestros y sindicalistas marchan en las ciudades
Carla SalazarAP
LIMA.- Miles de maestros y sindicalistas de la mayor confederación de trabajadores salieron a las calles el martes, desafiando el Estado de Emergencia que rige en Perú, y tras fracasar las gestiones del gobierno para suspender la protesta.
La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), de tendencia izquierdista, se negó a suspender la medida de fuerza, considerada como una provocación al régimen de excepción, que implica que las Fuerzas Armadas están a cargo del control interno del país.
Maestros y trabajadores empezaron a congregarse desde temprano en la Plaza Dos de Mayo en el centro de esta capital, mientras en otras ciudades del país, como Ayacucho e Iquitos, miles de profesores marcharon por las calles pacíficamente en reclamo de un aumento de sueldos.
En Arequipa, 750 kilómetros al sudeste de Lima, se cumplía un paro general convocado por el Frente Cívico Regional en protesta por el Estado de Emergencia.
El gobierno hizo infructuosos esfuerzos para hacer desistir a la CGTP de realizar su movilización.
El presidente Alejandro Toledo convocó el lunes a los representantes del Acuerdo Nacional —gobierno, partidos políticos, organizaciones civiles, sindicatos, el sector empresarial y la Iglesia— que designaron al obispo de Chimbote, monseñor Luis Bambarén, para que medie entre el gobierno, el sindicato de maestros (SUTEP) y la CGTP.
Monseñor Bambarén dijo el martes que se ha llegado a un acuerdo en todos los puntos reclamados por el SUTEP —que agrupa a 280,000 maestros—, y que depende de los profesores el que se firme el pacto.
No obstante, respecto a la movilización de la CGTP dijo: “Yo lamento mucho que no haya acogido el pedido que se le hizo de posponer esta marcha”.
El Estado de Emergencia supone la suspensión de las garantías constitucionales como libertad personal, inviolabilidad de domicilio y libertad de tránsito y reunión.
El gobierno se vio obligado a implantar el miércoles pasado el Estado de Excepción por 30 días para evitar un desborde de protestas, a raíz de la prolongada huelga del SUTEP, a la que, en solidaridad, se estaban uniendo otros gremios.