Las células broker, ¿ponen en jaque la política Pyme?

Leonardo Centeno [email protected] Recientemente el Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme) lanzó un nuevo proyecto para apoyar la comercialización internacional de productos de los micro y pequeños empresarios de diferentes sectores. Este proyecto pretende asistir al empresario en lo relacionado con el diseño de producto, inteligencia de mercado, logotipo, empaques, […]

Leonardo Centeno [email protected]

Recientemente el Instituto Nicaragüense de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa (Inpyme) lanzó un nuevo proyecto para apoyar la comercialización internacional de productos de los micro y pequeños empresarios de diferentes sectores. Este proyecto pretende asistir al empresario en lo relacionado con el diseño de producto, inteligencia de mercado, logotipo, empaques, etc; tal proyecto se tituló “células broker”.

El diccionario nos enseña que el término “broker” simboliza un intermediario que vive de la compra y reventa de bienes. ¿Qué querrá dar a entender una institución estatal con tal definición? ¿Qué va a comprar el Inpyme y qué venderá?

Nadie pone en duda lo noble de apoyar a los pequeños de entre los pequeños, lo que es una obligación de parte del Gobierno Central; sin embargo, el meollo del asunto está en “cómo funciona ese fomento” a las Pymes, en un país donde funciona una economía de mercado. El tamaño del Gobierno tiende a encogerse y su rol principal se resume en proveer un clima de negocios que sea el más competitivo posible; a su vez, los empresarios se convierten en el verdadero motor del desarrollo económico y es entre privados que se da ese intercambio de servicios. Aquí el mercado impone precios, demanda, oferta, calidad, etc. ¿Qué hace una institución del Gobierno en ese juego de fuerzas manejado sólo por el mercado?

Tengo varias inquietudes al respecto; la primera es sobre la ubicación de dicho proyecto, desde una institución del Gobierno, existiendo tantas buenas iniciativas privadas. En la Política Pyme del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) se dice explícitamente que el rol “de apoyo a las Pymes debe enmarcarse dentro del nuevo concepto del rol del Estado, donde éste limita su intervención, sólo en aquellas áreas donde la actividad e iniciativa privada no actúa… el Estado apoya las iniciativas privadas y no las sustituye”1.

Considero que esta iniciativa podría ser perfectamente manejada como una empresa, y por gente privada; ya el país cuenta con el “know-how” necesario; entonces, ¿por qué no se licitó dicha actividad? ¿Cómo es posible que los empresarios, no sólo tengan que competir con las empresas de otras latitudes, sino que aquí, localmente, tienen que hacerlo con su propio gobierno?

Esto último atenta contra el poco espíritu emprendedor que ha costado tanto desarrollar en los últimos 13 años, que es el espíritu que hace mover las llantas de las locomotoras del desarrollo.

La segunda inquietud es sobre si de previo se conocía la demanda de empresarios demandantes de este servicio; en pláticas con empresarios de diferentes sectores y quienes ya cuentan con “ofertas exportables”, se les ha preguntado sobre el proyecto, y ninguno ha sabido decir qué son las células broker y mucho menos qué beneficios les traerán. Queda la duda si fueron consultados previamente, y si así fue, ¿cuántos requirieron el servicio? Una tercera pregunta tiene que ver con la “priorización” o primacía que este servicio, que ofertarán las células broker, tuvo sobre otros requeridos por los empresarios, tal vez más prioritarios; nuevamente queda la inquietud de la encuesta a los empresarios.

La cuarta duda tiene que ver con la selección de las empresas que serán objeto de atención; la pregunta es, ¿qué hace a una empresa merecedora de este servicio, sobre otras? ¿Se cuenta con una metodología? ¿Será ésta por sector priorizado, por potencial, por tamaño de unidad económica, por inversiones, etc.? ¿Qué será el “tamiz” de tal proceso? ¿Tienen respuesta estas preguntas?

Una última inquietud me surge sobre el monitoreo del proyecto. ¿Cómo se va a medir el éxito en algo que la gente no necesita, o está demandando?

El mundo ha cambiado, pero si nuestras instituciones siguen haciendo las cosas igual a como las han hecho siempre, lo único que nos asegura es seguir atrapados en el subdesarrollo mental y por ende en el económico.

Considero que éste es un proyecto noble, manejado por la institución equivocada, con una metodología confusa, competidor de iniciativas privadas, y dirigido a un grupo meta sin perfil.

Me he preguntado una y otra vez ¿por qué las instituciones del gobierno de fomento no articulan con el Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI), o la Asociación de Productores y Exportadores de Productos no Tradicionales de Nicaragua (Apenn), las que cuentan con el personal especializado en investigación e inteligencia de mercado? Estamos destinados, una y otra vez, a repetir los mismos errores con la excusa de hacer las cosas mejores.

El momento que se vive de incertidumbre económica requiere de una política de atención a las Pymes que sea coherente, bien definida y consensuada; y no lo que se vive en este momento: de falta de articulación y cada cual buscando su protagonismo. Así muy poco valor se le puede agregar a nuestros empresarios Pymes que están luchando por sobrevivir.

Nunca antes nuestras pequeñas unidades económicas habían estado tan expuestas y desprotegidas como ahora, con la entrada de la globalización al país (pues no ha sido al revés); y se necesita de instituciones fuertes y claras de su rol, que les den respuestas prácticas ante esta realidad.

Tal vez llegó la hora de pensar si vale la pena que instituciones “veletas” continúen desangrando más la economía de nuestro pobre “paisito”, o tal vez habrá que rehacerlas … Ustedes empresarios tienen la palabra.

1 Dirección de Políticas de Fomento a las Pymes/Mific. Política de Fomento a las Pymes. p. 19. Nicaragua. 2001.

El autor es ex director ejecutivo del Inpyme.  

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