EFE, AP
WASHINGTON.- El Senado de Estados Unidos investigará si los servicios de espionaje exageraron o mintieron deliberadamente sobre el presunto programa de armas prohibidas en Irak, argumento que adujo Washington para justificar la invasión del país árabe.
En las últimas 11 semanas, EE.UU. no ha podido presentar pruebas de que Saddam Hussein ocultaba ese arsenal, y el Senado quiere examinar la fiabilidad de los informes de inteligencia para llegar al fondo del asunto, ante el daño que esto causa a la credibilidad del Gobierno.
Los servicios de espionaje de EE.UU. y del Reino Unido han sido duramente criticados ante la posibilidad de que manipularan datos o crearan runa maraña de mentiras, con fines políticos, sobre el presunto programa de armas químicas y biológicas de Irak.
El derrocado líder iraquí siempre mantuvo que Washington no hallaba cómo justificar la guerra y que él sí destruyó todas las armas prohibidas por la ONU en los años noventa.
“El hecho de que vayamos a investigar no debe, de ninguna manera, ser un indicio de que estamos dudando” de la CIA o del Gobierno del presidente George W. Bush, dijo a CNN el republicano John Warner, presidente del Comité de Servicios Armados del Senado.
El senador demócrata y precandidato presidencial Bob Graham, miembro del Comité de Inteligencia de la Cámara Alta, no disimuló su malestar sobre el asunto, y sugirió que el Gobierno probable y deliberadamente emitió información errónea sobre el arsenal iraquí.
Graham advirtió en el mismo programa que si EE.UU. no logra dar con las armas, “esto representará un grave fracaso de los servicios de inteligencia o la manipulación de esos datos para mantener a oscuras al pueblo estadounidense”.
El primer ministro británico Tony Blair insistió el lunes en que las evidencias de que Saddam Hussein poseía armas de destrucción masiva eran completamente veraces, respondiendo así a acusaciones de que engañó a su país.
“Confío plenamente, ciento por ciento, en esta evidencia recaudada de labores de inteligencia y que hemos presentado públicamente”, dijo Blair.
Las acusaciones de que su gobierno había falsificado evidencias son “completa y totalmente falsas”, insistió.