El avión Concorde de Air France que hará hoy el último vuelo comercial de esa línea en la ruta Nueva York-París, despega del Aeropuerto Charles de Gaulle y es despedido por curiosos.

“Adieu, Concorde”

Termina para Francia la era del único avión supersónico de pasajeros y con él, todo su glamour y lujo refinado Reuters, EFE NUEVA YORK.- El último vuelo de un avión supersónico Concorde de Air France desde París a Nueva York, fue saludado con una cortina de agua y un arcoiris cuando el aparato aterrizó el […]

  • Termina para Francia la era del único avión supersónico de pasajeros y con él, todo su glamour y lujo refinado

Reuters, EFE

NUEVA YORK.- El último vuelo de un avión supersónico Concorde de Air France desde París a Nueva York, fue saludado con una cortina de agua y un arcoiris cuando el aparato aterrizó el viernes en el Aeropuerto John F. Kennedy.

Agobiado por la caída de la demanda y los altos costos, el Concorde despegó de París en la mañana con 58 pasajeros para su vuelo final a Nueva York y hará su último vuelo comercial para Air France cuando retorne hoy, sábado a la capital francesa.

Entre los pasajeros del viernes había celebridades como el chef Alain Ducasse y los diseñadores Roberto Cavelli y Francois Girbaud, quienes describieron el vuelo como emotivo para los usuarios habituales del Concorde.

“Fue un viaje especial”, dijo Girbaud a la prensa. “El Concorde fue realmente una parte importante de mi vida”.

Admirado por una multitud con cámaras y binoculares, el legendario avión supersónico, favorito de los ricos desde que entró en servicio en 1976, despegó a las 08:40 GMT (las cero horas 40 minutos de ayer en Managua) del aeropuerto Charles de Gaulle, en las afueras de París, y aterrizó en Nueva York a las 12:10 GMT (cuatro de la mañana con diez minutos, hora de Nicaragua).

Dos camiones amarillos rociaron agua sobre el avión en la pista, creando un arcoiris con el cielo azul como fondo.

British Airways, la única otra aerolínea que opera los Concorde, los mantendrá volando en su flota hasta octubre.

Los Concorde permanecieron en tierra por más de un año desde que uno de ellos, de Air France, se estrelló en el 2000 tras despegar de París, causando la muerte de 113 personas.

Proeza tecnológica, desafío lanzado hace cuarenta años por Francia y Reino Unido a las potencias estadounidense y rusa, el único avión de línea del mundo capaz de superar la barrera del sonido está a punto de entrar en la leyenda.

OBJETO DE MUSEOS

Deseosa de que sus cinco Concorde puedan ser contemplados y admirados, Air France ha decidido donar cuatro a museos y el quinto quedará expuesto en las pistas de Roissy-Charles de Gaulle.

Los museos elegidos son el Technik Musem Speyer de Sinsheim (Alemania), el National Air and Space Museum de Washington, el Museo del Aire y del Espacio de Le Bourget (afueras de París) y la sede de Airbus en Toulouse, en el sur de Francia.

EL AVION DEL JET SET

Entre champán y caviar, los pasajeros del Concorde pueden observar a 15,000 metros de altitud y a una velocidad dos veces la del sonido, los contornos de la estratósfera, allí donde el cielo se transforma en un azul intenso casi violeta, y el fuerte calor exterior (127 grados centígrados) alargaba el aparato hasta unos 23 centímetros.

El final del avión que “iba más rápido que el sol” genera una gran emoción, mezcla de nostalgia y fascinación.

Condenado por la crisis del transporte aéreo, el Concorde, cuyos costes de mantenimiento son desorbitados, no logró levantar cabeza tras el accidente de Gonesse (afueras de París), en el que murieron 113 personas el 25 de julio de 2000, y, pese a la modificaciones técnicas, los incidentes se han multiplicado desde entonces.

Siete años después de que el general de Gaulle y Harold McMillan (presidente francés y premier británico, respectivamente) dieron luz verde a su construcción, el primer vuelo de prueba se llevó a cabo en Toulouse en 1969, y siete años después se efectuó el primer vuelo inaugural entre París y Río de Janeiro.

El Concorde aterrizó por primera vez en 1977 en Nueva York, el mismo año en que se accidentó su réplica rusa, el prototipo “Concordski” de Tupolev, en Le Bourget, a las afueras de París.

Aunque fuese un fiasco desde el punto de vista comercial, pues sólo se entregaron 16 aparatos a Air France y a British Airways, pese a que 16 compañías aéreas habían presentado opciones de compra, que nunca ejercieron, el Concorde siempre fue un recuerdo inolvidable para sus afortunados y adinerados pasajeros.

El lujo increíble de llegar antes de haber salido, ya que el vuelo AF002 sale generalmente de Charles de Gaulle a las 10:30 hora local y llega a Nueva York a las 08:25 hora local, era considerado como un privilegio.

Con su morro afilado y su ala delta, que le da un aire de pájaro majestuoso, el Concorde ha llevado a bordo esencialmente a jefes de Estado, diplomáticos, banqueros, presidentes de grandes empresas, estrellas de la canción o del cine y ricos.

La brevedad del vuelo (unas 3 horas y 55 minutos) y lo refinado de su servicio han hecho de este avión un punto de referencia de lo que se da en llamar “la crema y nata” de la sociedad.

POR SIEMPRE EN LA MEMORIA

“El Concorde no se parará nunca porque jamás saldrá de la imaginación de los hombres”, decía con cierto lirismo el presidente de Air France, Jean-Cyril Spinetta, el 10 de abril pasado, cuando se anunció la jubilación anticipada de estos aparatos, que en el caso francés estaba prevista en 2007 y en el británico en 2009.

BREVE CRONOLOGIA

1969 Se lleva a cabo el primer vuelo de prueba.

1976 Vuelo inaugural de París a Río de Janeiro.

1977 Primer aterrizaje en Nueva York.

2000 Desastre. Tras despegar, un Concorde de Air France estalla en llamas y cae en París. 113 personas mueren. La flota de Air France y British Airways es estacionada para revisión técnica.

2003 Anuncian que el avión saldrá de servicio.

31 de mayo de 2003. Air France cierra la línea de los Concorde por falta de rentabilidad. British Airways lo hará en octubre.   

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