- Adiós de Chilavert
EFE
ASUNCION.- José Luis Chilavert parece destinado a salir por la ventana de la selección de Paraguay, equipo del que fue portero, enseña e icono, y la razón principal para alcanzar la fase final de dos mundiales de forma consecutiva, en 1998 y 2002.
A sus 38 años y sin club desde septiembre pasado, Chilavert ha anunciado su retirada tras declararse “traicionado” por la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), en medio de acusaciones de muy bajo tono y escasa elegancia cruzadas entre él y los directivos.
La mecha quedó encendida cuando el seleccionador, el uruguayo Aníbal “Maño” Ruiz, decidió no convocar a Chilavert para los partidos amistosos contra Portugal y Japón, momento que sus detractores aprovecharon para anunciar sin escatimar epítetos que el ciclo de Chilavert había acabado, un incidente que refleja la tónica que ha caracterizado su relación con las autoridades.
“Hoy, con mi perfil, me encantaría ser el manager y manejar todo el destino del fútbol paraguayo, y, aparte, explotar con mi imagen el tema de los partidos”, había declarado Chilavert en febrero pasado, cuando ni se imaginaba lo que le deparaban los siguientes meses.
<b.MUCHA CONTROVERSIA
De carácter frontal. Su carrera transitó en la cornisa de la controversia, pero en medio de jugadas magistrales, algunas de ellas guardadas para siempre en la retina de los aficionados como el penalti que marcó a Argentina, en Buenos Aires, en partido de las eliminatorias del Mundial Francia’98.
En aquella ocasión, Germán Burgos, con quien mantuvo una fuerte rivalidad que llegó más allá de lo meramente deportivo, acusó con resignación el segundo gol de Chilavert.
El primero fue el 23 de marzo de 1996 durante un partido en el que el “Mono” Burgos, que defendía los palos de River Plate, mordió el polvo con un tanto que Chilavert, en las filas del Vélez Sarsfield, marcó desde el centro del campo.
“Es difícil estar en la piel de Burgos, pero esto le servirá para estar atento durante los 90 minutos”, ironizó el entonces portero del Vélez Sarfield, que en Argentina tuvo tantos éxitos como líos y trifulcas de todo tipo.
Chilavert había recalado en el Vélez Sarfield, en 1992, tras una pasantía no menos conflictiva en el Zaragoza español, de donde salió en medio de demandas judiciales y tras haber tildado al presidente de entonces, José Angel Zalba, de “mala persona” y de tener su “reputación por el suelo”.
También terminó de mala manera con el Racing de Estrasburgo, francés, club al que llegó en noviembre de 2000 y con el que mantiene un conflicto judicial, desde su alejamiento, en septiembre del año pasado.